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lunes, 25 de mayo de 2015

Manuela y los culturematics



La campaña de Manuela,  de Ahora Madrid, pasará a los anales de la historia y será objeto de estudio en muchas escuelas de comunicación, al igual que  sucedió con la campaña de Obama o la campaña cool de Podemos. En este post me propongo, no tanto analizar la campaña y sus elementos innovadores, que ya lo han hecho otros detenidamente, sino que lo que pretendo  es, mas bien, describir la campaña de Manuela desde un concepto emergente que, creo, puede aportar luz a la hora de comprender mejor su éxito. Me refiero al concepto de "culturematic", que tiene que ver con la innovación y sus dinámicas.

La palabra culturematic la acuñó Grant McCracken para intentar analizar fenómenos culturales para los que no hay exactamente una explicación, fenómenos extraños, raros e imprevistos que se dan en entornos cada vez mas imprevisibles y que, sorprendentemente, logran convertirse en sucesos relevantes. El concepto culturematic es útil para intentar comprender  este tipo de fenómenos, y la contra-lógica subyacente de estos procesos culturales poco aprehensibles desde las herramientas de la antropología tradicional. 
Los culturematics son eventos de rabiosa actualidad, vivos y pequeños, con cierto encanto, y que dan qué pensar, como la campaña de Manuela, y que son capaces de cambiar las cosas. Algunas de las características generales de los culturematics son:
   -Los culturematics empiezan siendo pequeños,  necesitan poco input exterior para comenzar a rodar y requieren de poca masa crítica para expandirse
   -los culturematics capturan nuestra atención desde el principio, son pegajosos, contagiosos, meméticos. Bien porque son novedosos o extraños  la cuestión es que nos gusta hablar de ellos a los demás. Y justo esto estoy  yo, ahora mismo, haciendo.
   -Los culturematics nos dan la impresión de que el mundo es manejable. Si la campaña de Manuela se ha orquestado en apenas 2 semanas, sin mucho dinero y con relativamente poca gente involucrada, imagínense lo que podría haberse hecho con más tiempo, dinero  y gente. Así, el cambio político que proponía la campaña de Manuela, que era casi impensable, se visibiliza como posible, y de alguna manera, en un mundo impredecible, parece como si se redujera la entropía.
   -Los culturematics son un experimento del tipo "tu también puedes intentarlo", un vector de experiencia exploratoria que nos invita a todos a convertirnos en aventureros y participar. Los culturematics nos permiten soltar una idea al mundo y ver cómo responde.
   -Los culturematics gustan de obtener orden del caos. Son orden emergente del desorden y el azar, orden ruidoso, múltiple y complejo. Los culturematics son gramáticas generativas que crean multitud de discursos en la superficie. Y así ha sido la campaña de Manuela, caótica y experimental, de mucho y rápido prueba y error, un proceso autoorganizado y ruidoso, sin grandes liderazgos y, en gran parte, espontaneo.
   -Los culturematics descubren valor, cosas  allá donde otros no ven nada. Y de la nada salió Manuela  como alcaldesa. Pero había que experimentar con esa nada.
   -Los culturematics son a la vez divertidos y serios, como los daimones, que pueden ser a la vez malos y buenos. La campaña de Manuela, para sus participantes, ha sido la experiencia lúdica más seria de sus vidas.
   -Los culturematics pretenden cambiar nuestros contenidos mentales. Los culturematics reconfiguran la cultura, la resignifican creando nuevas categorías de percepción que  nos obligan a  ver lo que no esperábamos ver y a considerar cosas que antes no teníamos en cuenta.
   -Los culturematics apelan a nuestra curiosidad, la activan,  provocan cierto  entusiasmo, el entusiasmo de saber hasta dónde podemos llegar. La curiosidad no es más que intentar buscar respuestas, los culturematics ponen en marcha esa dinámica.
  -Los culturematics nos dejan fluir y es entonces cuando pasan las cosas. Los culturematics nos embarcan en una aventura a lo desconocido que nos apasiona, que nos motiva intrínsecamente y donde la gran recompensa es el camino recorrido. La motivación intrínseca nos permite perseverar en la adversidad de las circunstancias y enfrentarnos a  los escépticos y sus discursos inmovilizadores.


Los culturematics son una manera de explicar cómo la cultura cambia, en este caso, la cultura política y ciudadana. Un culturematic, a la manera de McCracken, es una aplicación para la innovación cultural, una máquina de hacer cultura, una máquina que, como tal, se comporta siguiendo ciertos esquemas operativos. Así, un culturematic esta diseñado para realizar tres tareas básicas: probar (testear) el mundo, descubrir significado y generar valor. Analicemos mas profundamente estas dimensiones del funcionamiento de los culturematics para visualizar la campaña de Manuela como una máquina de innovación cultural:
    -Probar el mundo es provocarlo con algo inesperado,  paradójico,  con algo que sigue esa lógica del what if?, algo capaz de generar un runrún en nuestras cabezas. Vista la repercusión en los medios de comunicación nacionales e internacionales de esta original campaña, vista la movilización ciudadana y el resultado final, podemos afirmar que la campaña de Manuela ha sido capaz de generar un gran runrún en las cabezas de muchos, y hay quienes como Nacho Vegas o Ada Colau recogen este runrún en un par de canciones .



  
   -Descubrir significado significa producir cultura, cambiarla, aportar nuevas maneras de ver y sentir el mundo. Los culturematics  re-enmarcan la manera en que visualizamos el mundo. Así, en primer lugar, la campaña de Manuela nos permite pensar los partidos políticos desde un formato distinto. Ahora Madrid no es un partido sino una confluencia de iniciativas con una operatividad diferente,  y además es capaz de ganar unas elecciones sin ayuda de los bancos, lo cual nos permite pensar la existencia económica de los partidos desde una óptica no financiarizada. En segundo lugar, al convertir a Manuela en icono pop gracias a una ola de creatividad espontánea sin precedentes, se ha enmarcado su figura en un marco de aura "cool", asociada a los valores de la creatividad, el arte, la espontaneidad, la alegría y lo autentico, alejando así a Manuela, en la distancia mediática y en el imaginario colectivo, del marco de las significaciones etarrísticas o bolivarianas en las que sus adversarios han pretendido encasillar su propuesta política. Esta dimensión de re-enmarcar el marco para alejar de la mente del elector las connotaciones negativas ha sido, desde el punto de vista de la estrategia de comunicación, y en mi humilde opinión,  lo verdaderamente decisivo. Así, gracias a la multitud de aportaciones de artistas, se ha conseguido crear un fenómeno cultural novedoso e híbrido -entre lo político, lo ciudadano y lo artístico-  un fenómeno muy noticiable que ha permitido que se hable de Manuela desde  desde la sección cultural  de los periódicos mas que desde la sección política. En suma, se ha creado un contexto en el que  la campaña de Manuela ha podido ser percibida  desde una óptica más suavizada, con un tono mas amable, donde la ciudadanía aparecía llena de alegría y esperanza, como cuando se escribía en las paredes del  68 que la imaginación podía llegar al poder. En tercer lugar, ha sido fundamental que haya habido un boca a boca rico en matices, un rumor online y offline, interconectado, multiplataforma, multicanal y transmediático. El boca a boca es una gran conversación, es un conjunto de significaciones tomando forma y que dan mucho que hablar. La cultura es una conversación que no acaba nunca. La campaña de Manuela ha permitido introducir una nueva voz en esa conversación, una voz con un tono distintivo y reconocible, cargado de significados y legitimación. En cuarto lugar, la campaña de Manuela, como máquina de hacer cultura, como cultura puesta en marcha,  se ha desarrollado apoyándose  en otras culturas ya asentadas como la cultura del do it yourself , el espíritu peer to peer y la autoorganización social, culturas que arrastran sus dinámicas propias, y que han aportado a la campaña de Manuela un valor cultural amplificado y diferencial.

    -Generar valor, en este contexto, significa tres cosas. Primero, movilizar el voto ciudadano y ganar  las elecciones. Segundo, generar un valor emocional en la forma de grandes e impagables dosis de alegría y  esperanza. Tercero, producir capital social. El capital social mide la colaboración entre grupos humanos y aquellos elementos que permiten que la colaboración se produzca, se mantenga en el tiempo y crezca. El capital social mide,  por un lado ,"la  sociabilidad entendida como la capacidad para realizar trabajo conjunto, la de colaborar y llevar a cabo la acción colectiva", y, por otro lado, el sentimiento fraternal que estas prácticas generan. La campaña de Manuela ha demostrado la existencia de grupos muy capaces de colaborar entre ellos para casi ganar las elecciones. La campaña de Manuela permite imaginar un crecimiento de estas redes, de estos grupos de colaboración y de la interacción entre los mismos, en suma, permite imaginar un crecimiento de su capital social.















viernes, 6 de marzo de 2015

DE NEOLIBERALISMOS Y DISONANCIAS COGNITIVAS



Leon Festinger, uno de los más reputados psicólogos sociales, llevó a cabo un experimento, allá por los años 50, para demostrar la validez de su teoría de la disonancia cognitiva. La disonancia cognitiva ocurre cuando aparecen en nuestras mentes dos ideas antagónicas. Ante esta incómoda situación, en un intento homeostático por reestablecer el equilibrio, nuestra mente intenta resolver el conflicto y, para ello, una de las ideas tiene que prevalecer sobre la otra, es decir, una idea debe ser reforzada y la otra idea debe ser relegada a las sombras, una santificada y otra sacrificada. Pongamos un ejemplo para que quede claro: Imagina que sientes adoración por una persona, que es una referencia en tu vida, un ideal a seguir. Imagina que, después de haberlo adorado por activa y por pasiva, se descubre que esa persona era realmente un canalla. ¿Cómo te sientes? Existe ahora un conflicto entre la idea que tenías de esa persona y la realidad que, como siempre, ofrece una imagen bien distinta. Ahora tienes dos opciones. O repudias a esa persona y reconoces tu error de juicio, o bien intentas buscar todo tipo de argumentos para justificar su comportamiento para autoafirmarte en tu posición inicial. La disonancia te ha obligado a tomar una decisión y eso te ha transformado como individuo.  En suma, o bien abandonamos nuestras creencias o bien hacemos todo lo posible para reafirmar nuestros principios con mayor convicción. O bien has sido capaz de reconocer tu error o bien has cometido otro. Este mecanismo es el que describe la teoría de la disonancia cognitiva.

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Ahora continuemos con el experimento de Festinger. En los años 50 existía en USA una secta de flipados apocalípticos, "the seekers", que creían profundamente que los alienígenas iban a acabar con el mundo y que solo una minoría selecta podría salvarse. Esta minoría eran, claro está, los miembros de la secta, que habían dejado sus trabajos y familias convencidos de que se iban a vivir a otro planeta. Incluso tenían una fecha sobre cuándo iba a suceder todo esto, el 21 de diciembre de 1954. Así es cómo Festinger y los suyos vieron la oportunidad de poner a prueba su teoría. Querían comprobar lo que iba a suceder una vez quedase claro que los alienígenas no iba a venir y que el mundo continuaría su curso. Habían encontrado la oportunidad perfecta para observar en directo lo que pasa cuando las profecías se desmoronan y las personas tienen que asimilar y gestionar la falsedad de sus presupuestos ¿Qué sucedió entonces? Lo primero que sucedió, en esa casa donde todos los de la secta se reunieron a esperar a que los alienígenas vinieran a por ellos, es que la líder, tras muchas horas esperando, entró en trance y escribió automáticamente, como poseida, un mensaje en el que se decía que, debido a la gran demostración de fe de los creyentes de la secta, el planeta tierra había obtenido el perdón alienígena. Ante tal performance, muchos volvieron a sus casas decepcionados y arrepentidos de haberse tragado un cuento chino, demostrando que cuando los hechos cambian tal vez lo más juicioso sea cambiar de ideas y asumir que se ha hecho el canelo. Pero a muchos otros lo de cambiar de ideas les resultaba doloroso, sobre todo cuando se había estado muy comprometido con esas ideas. Entonces, y aquí viene lo interesante, se observó cómo, lejos de abandonar sus creencias, estas personas las reforzaron hasta el proselitismo, es decir, que para autoreafirmarse, ante la evidencia de su error, no solo intentaron autoconvercerse a si mismos  sino que, además, intentaron convencer a muchas otras personas de sus nuevos argumentos, pues si es posible persuadir a más gente de que tu idea es la correcta entonces es que debe ser, al fin y al cabo, la idea correcta. Como vemos, para mantener una alucinación se hace necesaria otra.

¿Y qué tiene que ver el neoliberalismo con la disonancia cognitiva y el experimento de Festinger? Muy sencillo. Los neoliberales son una secta, también conocidos como fundamentalistas del mercado. Desde los últimos 40 años y de forma global, el neoliberalismo es la práctica económica hegemónica y dominante que se lleva ejerciendo en todo el planeta en sus distintas modalidades, con intensidades variadas y con resultados diferentes según los países. Prometían prosperidad, estabilidad y libertad.  Pero el resultado final ha sido la crisis económica más grande desde el 29 y un planeta al borde del colapso ecológico.
El neoliberalismo, según algunos, comienza a ponerse en práctica para darle un impulso a las estancadas economías de tipo keynesianismo de los años 70. Otros piensan que es un intento de las élites por restaurar el poder de clase, pues la distancia entre las élites y el resto de la sociedad era entonces la menor en la historia.
El discurso  neoliberal llevaba desde los años 40 desarrollándose, avanzando posiciones, ganando en influencia y esperando su oportunidad, a que se abriera alguna ventana de Overton. El neoliberalismo, de una forma breve, se puede entender como una política económica que desrregulariza los mercados, reduciendo el papel de los estados en las decisiones económicas; que globaliza la economía deslocalizando la producción; que privatiza lo público y lo común; que lo financiariaza todo; y que disciplina al trabajador recortando sus derechos a la vez que favorece a las rentas mas altas a las que rebaja la carga impositiva. El resultado depende de cómo se mire, veámoslo por partes:

Para la economía, el neoliberalismo ha representado tasas de crecimiento bastante mediocres, sobre todo si lo comparamos con otros momentos en la historia o con el modelo chino. Y si vemos el ecosistema empresarial, lo que vemos es una gran concentración y la existencia de grandes monopolios tipo Google, Apple, Amazon, Paypal, Facebook, es decir,un mercado donde la competencia no existe, o por lo menos no existe como nos decían los neoliberales que iba a existir.
Para las élites. el neoliberalismo es estupendo, pues consolida su poder económico, político y social inagurando conformando una plutocracia, donde las élites compran gobiernos y se convierten en rentistas.
Para el resto de la sociedad la cosa no pinta tan bien, sobre todo si miramos la desigualdad  galopante y el descontento generalizado. Así, entramos en una fase donde los trabajos se hacen precarios y el paro se mantiene, donde surge el precariado como la clase social que mejor nos representa, la precariedad como forma de vida, y donde los sueldos no dan para vivir ni para planificar el futuro, con lo que la gente recurre a endeudarse de una forma inusitada para poder mantener, aunque sea de forma ficticia, el nivel de vida. Y so es solo que se endeuda la gente de por vida porque la vida no les da para vivir,  sino que en una economía financiarizada, los bancos y otros agentes de inversión empiezan a especular con las hipotecas  y las deudas de la población hasta inflar una burbuja que fue la que explotó en 2008 en nuestra cara. Y entonces tuvieron que venir los estados, esos a los que se criticaba tanto, a salvar la papeleta a los bancos y empresas demasiado grandes para caer, eso si, con el dinero de los impuestos de la gente. Privatización de los beneficios, socialización de las pérdidas, solidaridad para los ricos, austeridad para los pobres a los que se demoniza por vivir por encima de sus posibilidades. Ese era el discurso.
Para la democracia, el neoliberalismo tiene un efecto devastador. Al reducir su tamaño, el estado  renuncia a ser un actor determinante en la economía y firma la sentencia de muerte de las políticas de bienestar. Así, el estado: se desprende de sus empresas públicas que le permitían financiarse; reduce el número de funcionarios -que es lo mismo que reducir el número de contribuyentes a las arcas del estado; renuncia a las políticas de pleno empleo -que le permitirían recaudar mas; le baja el impuesto a las grandes fortunas y se niega a perseguir el fraude fiscal, en suma, el estado hace todo lo posible en su encogimiento para hacer inviable el estado de bienestar.  En estas condiciones, cuando viene la crisis y hay que rescatar a los que la han creado, tan solo queda endeudarse  mas aun en los mercados internacionales, vender lo público y el futuro de la gente e instaurar un régimen de austeridad para la población. Así es cómo se pasa de un estado de bienestar a un "estado deuda" sometido a los dictados de los mercados,  que no fueron elegidos en las urnas, y que son ahora los que mandan, pues aquellos que pretendan poner en práctica  otras políticas serán castigados por las agencias de rating o las instituciones financieras internacionales o amenazados con corralitos. Así fue cómo el neoliberalismo se quitó de encima lo que sus teóricos denominaban la tiranía de las mayorías, es decir, así fue cómo la democracia de los pueblos y la soberanía popular fue encorsetada por la voluntad de los mercados. Así se despolitizó y se desdemocratizó la economía. La democracia no debe interferir en el funcionamiento de los mercados- eso es lo que les dijeron a los griegos cuando votaron contra los recortes.

Estamos ante ese momento en el que la  validez de la profecía neoliberal es desenmascarada por una realidad que señala con el dedo a un rey que va desnudo, al mercado. A pocos meses de la crisis financiera de 2008, los neoliberales presumían de cómo los mercados habían conseguido gestionar el riesgo sistémico y habían logrado diseñar la ingeniería de un sistema financiero estable. A esta estapa se la denominó como "la gran moderación", hito histórico donde las crisis eran ya cosa del pasado.  La realidad nos ha ofrecido una visión más cruda y bien distinta, un modelo teórico roto ante la evidencia de una crisis sin precedentes que el mismo modelo ha ayudado a crear y que pensaba imposible. La profecía neoliberal no prometía crisis, ni países esclavizados por sus deudas, ni  terrorismo financiero, ni neo-feudalismo y plutocracia,  ni capitalismo autoritario, ni austeridad,  ni paro, ni precariedad de las vidas, ni futuros inciertos, ni desigualdad y pobreza, ni desmantelamiento del bienestar... Prometía prosperidad para todos, felicidad y libertad. La prosperidad no es compatible con la precariedad. No se puede ser libre si se es pobre. No se puede ser feliz si necesitamos un antidepresivo para despertar y un ansiolítico para dormir.

Así es cómo cae la profecía, por su propio peso empírico. Ante esta situación de disonancia cognitiva,  ante esta sobredosis de realidad,  algunos miembros de la secta neoliberal empiezan a cuestionar sus argumentos, y a buscar otros nuevos. Se trata de abandonar una teoría que no encaja en la realidad y buscar otra teoría, para no hacer el ridículo. Pero por otro lado, tenemos a todos los demás, a aquellos  que prefieren empezar a reafirmar sus posiciones equivocadas, aquellos que prefieren hacer que la realidad encaje en sus teorías. A lo que asistimos hoy en directo es parecido a lo que Leon Festinger analizaba en los años 50. Un culto cuyas creencias se han visto desmentidas por la realidad tiene ahora que resolver la tensión de un conflicto cognitivo.  La cuestión es que, en este caso, hay una diferencia de escala importante, ya que resulta que el culto, la secta neoliberal, no es precisamente minoritaria y freaky. El neoliberalismo ocupa una posición  más bien hegemónica en nuestra cultura, es una racionalidad que opera a todos los niveles,  es el sentido común,  la voz de la opinión pública y parte de nuestras subjetividades. Lo cual hace del asunto algo mucho más interesante. Contemplamos, ya desde 2008 cuando estalló la crisis, cómo una sociedad lucha por asimilar una realidad que no encaja precisamente con sus puntos de vista. Vemos cómo reacciona una cultura ante una realidad contradictoria que erosiona, con evidencia, la estabilidad lógica de sus principios. ¿Cómo reacciona una sociedad cuando mueren sus profecías? Muy sencillo, dando a luz a otras. El neoliberalismo no solo se defiende, sino que pasa al ataque creando  toda una serie de contrarrelatos, argumentaciones y excusas  para seguir defendiendo lo indefendible, y así, el discurso se hace más rico, pero también se radicaliza, y ya vemos en esa línea a los libertarios. De esta forma, se despliega una serie de argumentos para exculpar al neoliberalismo y a la lógica del mercado. Vemos un ataque frontal  contra los ciudadanos, a los que se culpa de haber vivido por encima de sus posibilidades y de ser un tanto vagos. También el estado, la soberanía popular, la democracia o la justicia social son vistos como grandes responsables de la crisis por sus interferencias en el funcionamiento de los mercados. Los inmigrantes, los ecologistas, las feministas son los siguientes en ser atacados. Con todos estos argumentos y posicionamientos varios se conforma un relato que es expandido y repetido hasta la nausea por medios de comunicación, políticos e instituciones financieras, un relato bálsamo que ayuda a suavizar el conflicto mental, un mecanismo que permite cerrar los ojos y seguir creyendo aún con más fe en que los recortes generarán beneficios. Como vemos, se trata de adoptar una estrategia proselitista, de cantar alto la misma canción y repetir la mentira una y otra vez hasta que se torne verdad,  porque, al fin y al cabo, si todos creen en lo mismo no pueden estar todos equivocados. Así, si la teoría no encaja con la realidad, se reza a la mano invisible para que la realidad encaje con la teoría. Toda alucinación necesita de otras alucinaciones para sostenerse en pie, al igual que un alucinado necesita que otros también estén alucinando para quedarse más tranquilo. Esto es lo que la medicina  neoliberal nos ofrece como tranquilizante.

miércoles, 15 de octubre de 2014

HIPSTERS SUCK

Victor Lenore acaba de sacar un libro sobre el fenómeno hipster que está generando polémica, sobre todo entre los propios hipsters, que no salen muy bien parados, puesto que la cultura hipster aparece definida, entre otras cosas,  como “subcultura falsa”, “individualista”, “elitista” ,“narcisista” e “infantil. Solo hay que ver los comentarios en la red para darse cuenta de cómo, todavía hoy, un libro es capaz de meter el dedo en la llaga y provocar un montón de encendidas respuestas a favor y en contra.
Aunque ya hemos hablado de los hipster aquí, vamos a retomar el tema para contextualizar y sistematizar mejor este asunto.
El espíritu rebelde, provocador  e inconformista de los hipsters ya se fue gestando en el siglo XIX, en Paris, donde una pequeña comunidad de unos 5000 bohemios (a los que podemos catalogar de hipsters originarios)  jugaban a crear la vanguardia y a romper las normas de la vida artística y cultural. El bebedor de absenta, retratado por Manet y presentado en el Salón de Paris en 1859, mostraba a un ser que abiertamente violaba los códigos y buenas formas de la burguesía del momento. A eso se dedicaron, tiempo más tarde, Dalí y Buñuel con su surrealista Perro Andaluz, a cuyo estreno, en Paris, acudieron ellos mismos con los bolsillos llenos de piedras, por si las moscas,  para defenderse de las posibles iras que sin duda generarían en un público acostumbrado a otras cosas. Recordemos también, y para recalcar  bien esta  actitud controvertida y espíritu subversivo de los primeros hipsters, que André Breton afirmaba algo así como que el acto poético por excelencia era salir a la calle con una pistola, los ojos vendados y disparar al azar. Así, poco a poco, estos actos de  rebeldía y este inconformismo se fue consolidando, y poco a poco, se fue exportando a America de la mano de artistas viajeros que pararon por Paris, como Hemingway o Henry Miller, que influenciaron a la siguiente generación de rebeldes, los hipsters de los años 40 y 50 de la generación Beat, que pusieron en jaque los valores tradicionales de la cultura americana, asustando y generando indignación en la opinión pública. Fueron estos artistas y bohemios experimentadores los  que crearon una base cultural sólida sobre la que se desarrolló, más tarde, el movimiento hippy, más masivo y con mayor visibilidad, y que pretendía instaurar el buen rollito psicodélico y sexual, lo cual acojonaba a esa puritana america tan profunda de la época.


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Al contrario que sus predecesores, los hipsters de hoy en día, no dan miedo a nadie ni aunque se lo propongan con sus pintas cuidadas y su blandito pensamiento cínico-irónico que no cuestiona nada. Los  hipsters que ahora, a la defensiva, se indignan porque se les critique en un libro son esos mismos hipsters nihilistas, hiperindividualistas y conservadores que no hacen más que predicar, con un poco más de estilo,  los valores dominantes de nuestra sociedad de consumo, por mucho que ellos se perciban a si mismos como originales y auténticos. Los hipsters son ya cosa  mainstream; ya no son un vector de rebeldía y cambio. Lo hipster de hoy no explora nuevas vías y se ha convertido más bien en un fenómeno recreativo. La rebeldía impostada del hipster es puro conformismo, constituye una dinámica estable, un conjunto de reglas predecibles. El hipsterismo de hoy es toda una institución social -como alguno diría-, una máquina de fabricar individualismo masivo. Así que el rol de los futuros hipsters será poner en marcha la maquinaria “debaser “ y poner en cuestión esa cultura dominante, desmontarla y ridiculizarla, como hace toda lógica vanguardista y todo espíritu crítico. Los hipsters del futuro ya están aquí, pero sus prácticas no son del todo visibles, están mal distribuidas, son las nuevas caras de la rebeldía, y aparecen en forma de señales débiles. Los próximos hipsters son los que de una formaradical cuestionan con sus prácticas y pensamientos la actual cultura  dominante hipster. Los hipsters que vendrán  están más al márgen, en la periferia, en las fronteras más difusas y son los que están construyendo, con sus pequeñas acciones, con distintos lenguajes y lógicas,  los cambios del futuro, aunque todavía no gocen de reconocimiento. ! El hipster ha muerto, viva el hipster ¡
Lo que me parece interesante es cómo Lenore inserta el fenómeno hipster en un contexto de despolitización general. Es como si la cultura hipster fuese el sistema inmunológico del sistema,  que lo protege de posibles ataques que lo pongan en duda. Así, la cultura hipster es una cultura donde la política queda paralizada  y donde el hipster no se cuestiona el sistema,  ya que lo político aburre y da pereza el compromiso. Al hipster se le da mejor la ironía y el cinísmo lúdico, y prefiere no tener que elegir entre opciones políticas para dedicarse, mejor, a elegir entre objetos de consumo, entre  las distintas marcas ofrecidas por la industria cultural, donde toda propuesta radical y alternativa es banalizada, neutralizada y vendida como producto cool.  Así se entiende cómo la rebeldía cool y contracultural se ha demostrado inútil a la hora de atacar el sistema y ha sido engullida y expropiada de toda  significación  política, una rebeldía que, lejos de debilitar el sistema, lo ha fortalecido.
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En un mundo de consumo simbólico el hipster construye su identidad y su estilo de vida con los signos y significados que aporta la cultura pop y la industria cultural. Y cuando dejamos de ser ciudadanos para ser consumidores, cuando nuestra personalidad se construye a través  de nuestros actos de compra, entonces el consumo se estiliza, y se hace necesaria una pericia estética y cierta creatividad a la hora de mostrar nuestra individualidad y distancia del grupo de una forma original a través de aquello que se consume. Y al hipster todo esto se le da muy bien. El  hipster, en la vida de cosumo que lleva, es todo un experto, un gourmet de la exquisitez cultural, un profesional de la distinción estética y el diseño. El hipster dedica más tiempo que el resto a descubrir y procesar los productos culturales de la música, el cine, el arte y la moda,  para, en un proceso de autoensamblaje, componer su look, una identidad cool y diferencial, que le aporte cierto estatus estilístico, lo que le convierte así en prescriptor, en consumidor influyente al que imitan los demás, en un trendsetter capaz de poner en marcha nuevas modas y acelerar el ritmo de consumo general. Así, el hipster tiene que ser entendido como figura esencial en este proceso moda de comprar, usar, tirar  y renovarlo todo de nuestro turboconsumo de cada día.
Por último, y como proptotipo de ser  neoliberal que es, el hipster se ve a sí mismo como una empresa, por lo que invierte constantemente en sí mismo para crear un look  actualizado, seductor y distintivo. El hipster es un emprendedor de su estilo de vida, amo y señor de si mismo, que experimenta y asume riesgos para estar siempre a la última. Construir la imagen cool de uno mismo  es toda una estrategia de posicionamiento social, . En una época de branding personal el hipster pretende diferenciarse utilizando el capital subcultural que acumula y que le permite crear un look diferente y original a partir de sus decisiones de compra. Como vemos, crear un look cool se ha convertido en un valor y constituye “el elemento diferenciador, la jerarquía social urbana contemporánea”. Permite valorizar a las personas en función de su estilo a la hora de consumir y componer su identidad visual. Nos deja saber quién es quién en función de  la capacidad para tomar las decisiones estéticas adecuadas, decisiones que constituyen, en si  mismas, un valor comparativo, y que permiten entender el estilo de vida hipster como un bien posicional. Por eso Lenore dice que el hipster es elitista, el trepa que quiere ser cool, y que es necesario hoy abandonar la búsqueda consumista de distinción social, dejarla atrás, acabar con esa lógica a la que juega el hipster en la que mira por encima del hombro al obrero que gana más que el pero es mas hortera. Lo hipster  representa así el estatus de aquellos que, a pesar de saber mucho de selecta cultura indie, seguirán siendo pobres. Es lo que Leonore llama “elitismo degradado” y que no es más que  el estilismo de los que no han tomado consciencia de clase y no saben que conforman el precariado, aunque sea un precariado cool. Por eso, y para terminar, podríamos pensar la cultura hipster como el resultado de un proceso de ingeniería social en la que el hipster, en vez de solidarizarse con los obreros y unirse a ellos para mejorar sus vidas en torno a unos intereses comunes, prefiere distinguirse y marcar una diferencia estética que les divide.

viernes, 27 de julio de 2012

basura y muerte

John O´Shea es un artivista que reflexiona sobre la muerte animal y la comida en dos interesantes direcciones. Por un lado argumenta que si la gente tuviera que hacerse cargo personalmente de matar los animales que come tal vez habría más vegetarianos.  Es más, aquellos que comen carne deberían hacerse responsables del sacrificio animal. Por ello este artista propone promover la creación de una ley y el desarrollo de una licencia para el consumo de carne. Arte político, legislativo, burocrático, asambleario, abierto a  participación y debate ciudadano sobre la producción y consumo de carne. Por otro lado, Black Market Pudding es un proyecto que gira en torno a la fabricación de morcilla con la sangre procedente de animales no sacrificados. Como vemos cuando uno tiene unos valores a veces tiene que comérselos...

Dinner Exchange Berlin es un colectivo de personas que se reúnen mensualmente interesadas en cambiar la actitud de las personas hacia el despilfarro de comida en nuestras sociedades. Alemania tira a la basura 11 millones de toneladas de comida cada año. Este colectivo celebra cenas para espigadores, freegans, freegetarians.. cenas cuyos ingredientes proceden del desperdicio de cada día, cenas simbólicas para promover una actitud más crítica sobre la comida que va a la basura. La cena cuesta  unos 5 euros (para las bebidas) y se anima a los participantes a donar algo que va destinado a asociaciones y colectivos locales con proyectos similares relacionados con las problemáticas de nuestra manera de comer...
Dos iniciativas sobre la comida, dos manifestaciones de lo mismo, dos proyecto muy típicos de los creativos culturales que, conscientes e informados sobre los sistemas productivos, las formas de consumo y las repercusiones y consecuencias sobre las personas y el medioambiente, luchan por lo que consideran que es justo y posible, con la actitud proactiva y optimista de quien sabe que a veces es coherente con lo que piensa.

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catch of the day

el ping pong the occuppy wall street

evoluciones culturales

Aquí van dos videos sobre el desarrollo del movimiento 8-bit y sobre el mundo queer en los últimos años.

miércoles, 25 de julio de 2012

mierda y el retorno de lo reprimido

Algo huele mal en Dinamarca. La mierda está saliendo a la luz, se está haciendo pública. Lo que sucedía en el ámbito de la in-timidad sucede ahora en el ámbito de la ex-timidad. La mierda de los políticos y banqueros salta a la vista. Freud pensaba cosas interesantes sobre la mierda, como que había una relación entre la ansiedad sobre el dinero con un estadio de ansiedad sobre los excrementos. Estamos en una crisis económica sin precedentes y estamos viendo sus consecuencias, más mierda que nunca, tanta que no sabemos como procesarla. Así que lo que sucede es que la mierda que no veíamos o no queríamos ver, la mierda de la que nadie hablaba se hace evidente, y la gente empieza a pensar, como en la canción de Astrud, que todo nos parece una mierda. Muchos optan por asociar política con mierda. En urban dictionary encontramos el término "faecismo" (del latin faeces) que designa un sistema político donde todos sus miembros piensan que política y mierda son lo mismo. Aunque pensar que política y mierda son lo mismo es un camino peligroso, es importante que la sociedad tome consciencia de su mierda, que reconozca su existencia y la nombre, y, como toda sociedad civilizada, que se haga cargo de ella y la ponga en su sitio. Como dice Steven Pinker cuando explica la existencia de palabras tabú, la aceptación social de palabras relacionadas con las secreciones corporales tipo saliba, pedo, pis, semen y mierda va pareja de la eliminación de estas substancias del espacio público. Con lo que tal vez, abrir los ojos a la mierda, a nuestra mierda en la que estamos, es una opción iluminadora. Vean:



politicians shit on voters


El papel de culo especial para políticos…

miércoles, 13 de junio de 2012

cultura fan

El fenómeno fan es muy interesante desde muchos puntos de vista. Desde el punto de vista antropológico los fans ponen de manifiesto cómo estamos viviendo una cultura de consumo mediatizada por las nuevas divinidades de las marcas o lovemarks. Así, el fan de una marca encuentra un espacio, un objeto social como nexo de unión con otros fans, una comunidad de intereses y pasiones a la que pertenecer y desde la cual ser reconocido, una herramienta con la que construir su identidad individual y social... Por eso los fans empiezan a ser considerados un factor estratégico en la gestión de la comunicación y el marketing. Los fans son los consumidores más fieles de una marca, sus activos patrimoniales, sus comsumidores evangelistas, capaces de crear cultura alrededor de las marcas y expandir el mensaje en distintas direcciones con una pasión inusitada, lo cual es considerado por algunos como una manera de hacer marketing sin marketing. Muchas son las marcas que temen a los fans porque no pueden controlar sus comportamientos y que se sienten inseguras cuando los fans se apropian de las marcas y las convierten en parte significativa de sus vidas. Sólo hay que ver como George Lucas amenzaba con tomar acciones legales contra los fans de starwars por atreverse a hacer secuelas amateurs y ampliar los universos simbólicos de sus películas; o cómo la marca infantil barbie denunció a artistas que utilizaban sus muñecas como materia prima de sus creaciones. A este respecto es interesante este pequeño documental y estos dos libros.


viernes, 25 de mayo de 2012

killer coke

Interesante documental sobre la explotación laboral que se esconde en cada una de las burbujas de una bebida dulzona y refrescante; sobre la injustica, avaricia e irresponsabilidad detrás de una cocacola y una sonrisa.

viernes, 11 de mayo de 2012

cómete tu inversión

Credibles es una iniciativa de slowmoney. Es una contracción de las palabras inglesas para crédito y comestible. Credibles es una manera de fomentar la creación y desarrollo de empresas locales en el sector de la comida. Para ello utiliza la lógica del crowdfounding en plan "ese pequeño restaurante de tu zona al que sueles ir tiene necesidades financieras y tal vez tu puedes pagar ahora lo que piensas que vas a comer en ese restaurante en el futuro". Así que uno invierte dinero y ayuda a una empresa local, y a cambio recibe comida en la forma de credibles, una moneda equivalente al dolar en valor y que uno puede utilizar para consumir en la empresa en la que ha invertido, o para regalárselo a otras personas o para utilizarlos en otras empresas locales que acepten credibles.
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En slowmoney pretenden repensar nuestra relación con el dinero, la comida y la tierra.
Sus miembros son inversores, emprendedores de lo culinario, pioneros de la inversión social, granjeros ecológicos y personas normales interesadas y preocupados por dónde va el dinero que gastamos y qué tipo de relaciones socio-económicas fomenta. La idea es invertir dinero en producción y manufactura de comida a nivel local, lo que genera comunidades vibrantes, con un tejido social desarrollado y que cuentan con un capital social que las hace más resilientes. Los principios del dinero lento son seis y surgen para mejorar la seguridad alimentaria; para fomentar una nutrición saludable para todos; para promover la diversidad ecológica, cultural; para acelerar una transición de una economía extractiva y de consumo a otra basada en la restauración y la conservación del medioambiete y el tejido social.

I. El dinero debe volver a la tierra.
II. Existe el dinero demasiado rápido, hay empresas demasiado grandes, lo financiero es demasiado complejo. Así que es necesario desacelerar el dinero, no todo, pero lo suficiente como para marcar la diferencia.
III. El siglo XX ha sido la era del compra barato y vende caro, la era de hacerse rico ahora y dejar la filantropía para después -lo que un inversor capitalista una vez definió como "la mayor acumulación legal de riqueza en la historia". El siglo XXI será la era de un capital más cuidadoso y maternal que tenga en cuenta la capacidad de carga ecológica de la tierra, los bienes comunes y cierta sensibilidad hacia lo local y la no violencia.
IV. Debemos aprender a invertir en la comida, en las granjas y en la fertilidad de la tierra como si esto fuera algo realmente importante. Es necesario conectar a inversores a los lugares en los que viven, creando relaciones vitales y nuevas fuentes de inversión para pequeñas empresas locales en el sector comida.
V. Hay que celebrar y homenajear a toda una nueva generación de emprendedores, consumidores e inversores que están demostrando cuál es la manera constructiva de abandonar la senda destructiva.
VI. Paul Newman dijo una vez que "en la vida necesitamos ser un poco como el granjero que devuelve a la tierra lo que recoge". Reconozcan la sabiduría de estas palabras y permítannos reconstruir nuestra economía desde abajo preguntando lo siguiente:
¿cómo sería el mundo si gastásemos la mitad del dinero que gastamos en un contexto geográfico de 50 millas?
¿qué pasaría si una nueva generación de empresas donase la mitad de sus beneficios?
¿qué sucedería si hubiese un 50% más de materia orgánica en la tierra?

sábado, 31 de marzo de 2012

construyendo el procomún

Goteo.org es un espacio dedicado a construir el bien comunal, el procomún. Se trata de una iniciativa tipo crowdfunding donde las personas a nivel individual pueden aportar dinero a proyectos dedicados a expandir el procomún, un tipo de proyectos que no suele encontrar financiación en nuestra sociedad. En este blog ya hemos hablado del procomún y del capitalismo 3.0, donde surge un nuevo sector, el sector del procomún  que las personas gestionan en vez del estado o el mercado. El procomún es un concepto desde el cual resistir el avance del capitalismo. El capitalismo crece, por un lado creando burbujas financieras, y por otro lado privatizando los bienes comunales, parcelando el procomún. Cuando explotan la sburbujas es un buen momento para contemplar los ataques a los bienes comunales. Ya vemos privatizaciones del agua e intentos de parcelar el espacio público de internet, ataques a la educación y la sanidad pública, reducciones de los derechos de todos los trabajadores etc.. Apostar por conservar y expandir el procomún es una manera de apostar por el capital social como forma de dar más calidad a nuestras vidas. Por ello en Goteo  defienden  el  código abierto y el conocimieto libre como forma de reconocer la importancia de la cultura como creación comunal, como espacio procomún. Así se definen ellos mismos:
"Goteo es una red social de financiación colectiva (aportaciones monetarias) y colaboración distribuida (servicios, infraestructuras, microtareas y otros recursos) desde la que impulsar el desarrollo autónomo de iniciativas, creativas e innovadoras, que contribuyan al desarrollo del procomún, el conocimiento libre y/o el código abierto.
Una plataforma para la inversión de “capital riesgo”, en proyectos cuyos fines sean de carácter social, cultural, científico, educativo, tecnológico o ecológico, que generen nuevas oportunidades para la mejora constante de la sociedad y el enriquecimiento de los bienes y recursos comunes".
 Aquí van dos videos de dos proyectos que ya han obtenido la financiación mínima para poder llevarse a cabo:

jueves, 29 de marzo de 2012

juega a explotar a los demás

Sweatshop es la palabra americana para maquiladora, ese tipo de fábricas donde los trabajadores (muchas veces niños) realizan su labor largas horas en condiciones insalubres, en régimen de semiesclavitud, sin derechos sindicales etc... Es en este tipo de fábricas donde se producen la mayoría de los objetos baratos que consumimos cada día. Las cosas son baratas porque otros pagan la diferencia. En este caso los trabajadores, que con sus ridículos salarios permiten que nosotros compremos tan barato. Muchos piensan que una democracia no puede ser democracia si sus ciudadanos compran todos sus productos hechos por ¿esclavos?. En este contexto surge sweatshop, un irónico juego que te permite ser el director de una fábrica de este tipo y explotar sin compasión a los pobrecitos trabajadores.

domingo, 11 de marzo de 2012

occupy george

Los movimientos sociales necesitan que sus valores e ideas abran espacios  donde sus propuestas sean comunicadas, reconocidas, entendidas, asimiladas por el lenguaje cotidiano, aceptadas en el sentido común. Son espacios que hay que ocupar. Sólo así pueden  los movimientos sociales reprogramar la cultura y conseguir el cambio social. Por eso son estratégicos los medios de comunicación. En occupygeorge se dedican a hackear billetes de un dolar con la cara de George Washington y convertirlos en soporte de las reivindicaciones del movimiento occupy estadounidense. Se trata de una táctica  doblemente interesante. Por un lado el billete de dolar, que no es más que un medio de intercambio de mercancias, servicios y deudas, es convertido en medio de comunicación, es utilizado como soporte para expandir mensajes y reivindicaciones a la velocidad a la que se mueve el dinero. Por otro lado, con lo caro que están los medios de comunicación, occupy george demuestra cómo se puede llegar a ser viral gratis.


domingo, 19 de febrero de 2012

hugelkultur

Hugelkultur es una palabra de la permacultura alemana para definir el proceso de creación de un jardín sobre un lecho de troncos. Troncos caídos en tormentas o cuyo destino es arder o devenir serrín. Y la cosa es que es un tipo de jardín con un montón de interesantes propiedades. Un lecho de troncos pudriéndose está lleno de vida y es ideal a la hora de aportar nutrientes al suelo y bolsas de aire para las raíces, un lecho  que retiene tanta agua que ya se está estudiando como forma de cultivar en el desierto sin irrigación. Y, además, ciertas maderas tienen propiedades pesticidas/herbicidas/fungicidas que hacen del suelo el apropiado para cultivar con altos rendimientos. Lo mejor es que una vez puesto en marcha este tipo de jardín o huerto no necesita ser arado ya que el proceso de descomposición y compostaje de la madera va ejerciendo poco a poco esa función. Por último es necesario decir que la hugelkultura es una forma muy ecológica de secuestrar bajo tierra CO2 y luchar contra el calentamiento global.



miércoles, 15 de febrero de 2012

decrecimiento o barbarie

Poco a poco los coneptos emergentes como el decrecimiento van abriéndose paso, calando en las mentes, formando parte del lenguaje cotidiano y la normalidad. El decrecimiento tiene ya autores clásicos y libros como "Lo pequeño es hermoso". En francia se publica desde hace ya unos años La décroissance, un periódico para objetores del crecimiento económico, para aquellos que opinan que es suicida y delirante pensar que podemos crecer infinitamente sobre la base finita de los recursos naturales que nos brinda el planeta. Por otro lado tenemos,  De-growth es una plataforma online dedicada en profundidad a investigar este asunto.
Ejemplos estos  de cómo, en un mundo globalizado donde las grandes grupos empresariales son dueños de los medios de comunicación, se pueden aunar sinergias, colaborar en red, crear cultura de cambio e intentar colectivamente reprogramar, como dice Manuel Castells, las redes de comunicación, sembrando otros mensajes contraculturales, conceptos como el de decrecimiento, que gracias a los medios de autocomunicación de masas pueden difundirse rápidamente y de una forma barata a un amplio público. Es una lucha desigual, movimientos sociales contra think-tanks luchando por definir la realidad.
 

Diccionario para el futuro

Lean Logic es un diccionario para el futuro, para cómo sobrevivirlo. Se trata de un conjunto de definiciones científicas, éticas,culturales, históricas, artísticas sobre temáticas interesantes en momentos de crisis y apocalipsis, conceptos para mantenerse creativo, inventivo y seguro ante situaciones de gran incertidumbre. Un manual de instrucciones sobre cómo encontrar formas de adaptación en un sistema económico que ha destruido los fundamentos que lo sustentan: el clima y los ecosistemas que hacen posible la vida, y la comunidades y culturas que dan sentido a la vida.Toda una reivindicación optimisma del potencial creativo y renovador de la inteligencia humana capaz de crear estilos de vida saludables, comunidades y culturas vibrantes y en equilibrio resiliente con la naturaleza, al estilo de los transition towns que poco a poco proliferan.  Como el mismo libro se define, "Lean Logic is a dictionary of empowerment".

lunes, 6 de febrero de 2012

manual de supervivencia

Cómo está la cosa para que ya anden circulando por ahí documentos como este. Se trata de un manual de supervivencia de los ciudadanos en caso de revolución, lo típico que hay que tener a mano. Una guía de actuación que toca temas estratégicos como cómo detectar los primeros signos de que la cosa se está poniendo mal, qué hacer en caso de verse envuelto en disturbios, cómo prepararse en términos de comida, agua y medicinas, cómo protegerse si es necesario etc.. Algunos llaman a esto literatura apocalíptica, panfleto y paranoia. Otros piensan en Grecia, en qué va a pasar si llegamos a 7 millones de parados o la depresión económica se alarga una década.
 

the power of making

The Power of making es una de las recientes expos que ha albergado el Victoria & Albert Museum de Londres. Todo un homenaje al poder de hacer cosas, muy en la onda  de conceptos de moda como arts and crafts, makers, neocrafters, hackers, cultura do it yourself, pro-ams, prosumidores, hobbiyists, bricoleurs. Ya hemos hablado de esto anteriormente en este blog. La expo muestra cómo el acto de hacer cosas es un acto universal, un acto de expresión y necesidad, una manera de plantear retos y resolver problemas. Aunque la exposición se centra sobre todo en el aspecto técnico nosotrosdebemos abordar el poder de hacer cosas como el poder de crear cultura, y debemos tener en cuenta así que los makers crean artefactos culturales cargados de significación, y que están conectados en red y colaboran y comparten información unos con otros, y eso es crear tejido socio-cultural. La cultura maker trata de reconsiderar la importancia de hacer cosas en la vida, la sociedad, el comercio y la educación; trata de la capacidad creativa y expresiva de las personas que hacen cosas; trata del domino de una técnica y del placer de desarrollarla. Así, el arte de hacer las cosas se convierte en una ideología, con su propio manifiesto, y en un medio eficaz para hackear los conceptos de nuestra sociedad postindustrial.

3rdward

3rdward es un espacio de trabajo y aprendizaje creado por un colectivo de diseñadores y artistas en Brooklyng, un espacio multidisciplinar donde los asistentes pueden acceder a talleres preparados para trabajar madera, metal, joyería y fotografía. Se trata de un lugar de trabajo profesional para aquellos que no tengan suficientes recursos para disponer de espacio propio, un lugar para aprender nuevas técnicas y habilidades y un lugar para la diversión, el ocio, la socialización y la compra y venta de arte y diseño. Toda una oportunidad para principiantes o profesionales que quieran acceder a espacios de trabajo equipados y donde colaborar y compartir información con otras personas. Toda una curiosa iniciativa que pretende sacarle rédito a toda esta corriente de miniemprendedores, toda una propuesta que intenta poner al alcance de artistas y diseñadores sin recursos los medios para que realicen su trabajo, todo un ejemplo de cómo las personas se agrupan en colectivos para poner en práctica sus ideales.

religiones piratas

Ya sabemos lo que les gusta el partido pirata por los países nórdicos. Ahora, el gobierno de Suecia acaba de reconocer como religión oficial al colectivo de internautas que comparten archivos online. Así, unos 3000 suecos organizados que se hacen llamar  the church of kopimism, la iglesia de la copia. El movimiento lleva desde 2010 intentando obtener reconocimiento para sus creencias en las que la que comunicarse y compartir son necesidades sagradas que han de ser respetadas. Así el gran ritual de esta religión es copiar y conectarse con otras personas compartiendo la información. También consideran erróneo vigilar y espiar a las personas. Eso no quiere decir que puedan legalmente copiar, pero el reconocimiento que han obtenido del gobierno sueco ayuda a fortalecer su identidad y tal vez permita considerar estas creencias en futuras legislaciones.