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miércoles, 15 de octubre de 2014

HIPSTERS SUCK

Victor Lenore acaba de sacar un libro sobre el fenómeno hipster que está generando polémica, sobre todo entre los propios hipsters, que no salen muy bien parados, puesto que la cultura hipster aparece definida, entre otras cosas,  como “subcultura falsa”, “individualista”, “elitista” ,“narcisista” e “infantil. Solo hay que ver los comentarios en la red para darse cuenta de cómo, todavía hoy, un libro es capaz de meter el dedo en la llaga y provocar un montón de encendidas respuestas a favor y en contra.
Aunque ya hemos hablado de los hipster aquí, vamos a retomar el tema para contextualizar y sistematizar mejor este asunto.
El espíritu rebelde, provocador  e inconformista de los hipsters ya se fue gestando en el siglo XIX, en Paris, donde una pequeña comunidad de unos 5000 bohemios (a los que podemos catalogar de hipsters originarios)  jugaban a crear la vanguardia y a romper las normas de la vida artística y cultural. El bebedor de absenta, retratado por Manet y presentado en el Salón de Paris en 1859, mostraba a un ser que abiertamente violaba los códigos y buenas formas de la burguesía del momento. A eso se dedicaron, tiempo más tarde, Dalí y Buñuel con su surrealista Perro Andaluz, a cuyo estreno, en Paris, acudieron ellos mismos con los bolsillos llenos de piedras, por si las moscas,  para defenderse de las posibles iras que sin duda generarían en un público acostumbrado a otras cosas. Recordemos también, y para recalcar  bien esta  actitud controvertida y espíritu subversivo de los primeros hipsters, que André Breton afirmaba algo así como que el acto poético por excelencia era salir a la calle con una pistola, los ojos vendados y disparar al azar. Así, poco a poco, estos actos de  rebeldía y este inconformismo se fue consolidando, y poco a poco, se fue exportando a America de la mano de artistas viajeros que pararon por Paris, como Hemingway o Henry Miller, que influenciaron a la siguiente generación de rebeldes, los hipsters de los años 40 y 50 de la generación Beat, que pusieron en jaque los valores tradicionales de la cultura americana, asustando y generando indignación en la opinión pública. Fueron estos artistas y bohemios experimentadores los  que crearon una base cultural sólida sobre la que se desarrolló, más tarde, el movimiento hippy, más masivo y con mayor visibilidad, y que pretendía instaurar el buen rollito psicodélico y sexual, lo cual acojonaba a esa puritana america tan profunda de la época.


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Al contrario que sus predecesores, los hipsters de hoy en día, no dan miedo a nadie ni aunque se lo propongan con sus pintas cuidadas y su blandito pensamiento cínico-irónico que no cuestiona nada. Los  hipsters que ahora, a la defensiva, se indignan porque se les critique en un libro son esos mismos hipsters nihilistas, hiperindividualistas y conservadores que no hacen más que predicar, con un poco más de estilo,  los valores dominantes de nuestra sociedad de consumo, por mucho que ellos se perciban a si mismos como originales y auténticos. Los hipsters son ya cosa  mainstream; ya no son un vector de rebeldía y cambio. Lo hipster de hoy no explora nuevas vías y se ha convertido más bien en un fenómeno recreativo. La rebeldía impostada del hipster es puro conformismo, constituye una dinámica estable, un conjunto de reglas predecibles. El hipsterismo de hoy es toda una institución social -como alguno diría-, una máquina de fabricar individualismo masivo. Así que el rol de los futuros hipsters será poner en marcha la maquinaria “debaser “ y poner en cuestión esa cultura dominante, desmontarla y ridiculizarla, como hace toda lógica vanguardista y todo espíritu crítico. Los hipsters del futuro ya están aquí, pero sus prácticas no son del todo visibles, están mal distribuidas, son las nuevas caras de la rebeldía, y aparecen en forma de señales débiles. Los próximos hipsters son los que de una formaradical cuestionan con sus prácticas y pensamientos la actual cultura  dominante hipster. Los hipsters que vendrán  están más al márgen, en la periferia, en las fronteras más difusas y son los que están construyendo, con sus pequeñas acciones, con distintos lenguajes y lógicas,  los cambios del futuro, aunque todavía no gocen de reconocimiento. ! El hipster ha muerto, viva el hipster ¡
Lo que me parece interesante es cómo Lenore inserta el fenómeno hipster en un contexto de despolitización general. Es como si la cultura hipster fuese el sistema inmunológico del sistema,  que lo protege de posibles ataques que lo pongan en duda. Así, la cultura hipster es una cultura donde la política queda paralizada  y donde el hipster no se cuestiona el sistema,  ya que lo político aburre y da pereza el compromiso. Al hipster se le da mejor la ironía y el cinísmo lúdico, y prefiere no tener que elegir entre opciones políticas para dedicarse, mejor, a elegir entre objetos de consumo, entre  las distintas marcas ofrecidas por la industria cultural, donde toda propuesta radical y alternativa es banalizada, neutralizada y vendida como producto cool.  Así se entiende cómo la rebeldía cool y contracultural se ha demostrado inútil a la hora de atacar el sistema y ha sido engullida y expropiada de toda  significación  política, una rebeldía que, lejos de debilitar el sistema, lo ha fortalecido.
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En un mundo de consumo simbólico el hipster construye su identidad y su estilo de vida con los signos y significados que aporta la cultura pop y la industria cultural. Y cuando dejamos de ser ciudadanos para ser consumidores, cuando nuestra personalidad se construye a través  de nuestros actos de compra, entonces el consumo se estiliza, y se hace necesaria una pericia estética y cierta creatividad a la hora de mostrar nuestra individualidad y distancia del grupo de una forma original a través de aquello que se consume. Y al hipster todo esto se le da muy bien. El  hipster, en la vida de cosumo que lleva, es todo un experto, un gourmet de la exquisitez cultural, un profesional de la distinción estética y el diseño. El hipster dedica más tiempo que el resto a descubrir y procesar los productos culturales de la música, el cine, el arte y la moda,  para, en un proceso de autoensamblaje, componer su look, una identidad cool y diferencial, que le aporte cierto estatus estilístico, lo que le convierte así en prescriptor, en consumidor influyente al que imitan los demás, en un trendsetter capaz de poner en marcha nuevas modas y acelerar el ritmo de consumo general. Así, el hipster tiene que ser entendido como figura esencial en este proceso moda de comprar, usar, tirar  y renovarlo todo de nuestro turboconsumo de cada día.
Por último, y como proptotipo de ser  neoliberal que es, el hipster se ve a sí mismo como una empresa, por lo que invierte constantemente en sí mismo para crear un look  actualizado, seductor y distintivo. El hipster es un emprendedor de su estilo de vida, amo y señor de si mismo, que experimenta y asume riesgos para estar siempre a la última. Construir la imagen cool de uno mismo  es toda una estrategia de posicionamiento social, . En una época de branding personal el hipster pretende diferenciarse utilizando el capital subcultural que acumula y que le permite crear un look diferente y original a partir de sus decisiones de compra. Como vemos, crear un look cool se ha convertido en un valor y constituye “el elemento diferenciador, la jerarquía social urbana contemporánea”. Permite valorizar a las personas en función de su estilo a la hora de consumir y componer su identidad visual. Nos deja saber quién es quién en función de  la capacidad para tomar las decisiones estéticas adecuadas, decisiones que constituyen, en si  mismas, un valor comparativo, y que permiten entender el estilo de vida hipster como un bien posicional. Por eso Lenore dice que el hipster es elitista, el trepa que quiere ser cool, y que es necesario hoy abandonar la búsqueda consumista de distinción social, dejarla atrás, acabar con esa lógica a la que juega el hipster en la que mira por encima del hombro al obrero que gana más que el pero es mas hortera. Lo hipster  representa así el estatus de aquellos que, a pesar de saber mucho de selecta cultura indie, seguirán siendo pobres. Es lo que Leonore llama “elitismo degradado” y que no es más que  el estilismo de los que no han tomado consciencia de clase y no saben que conforman el precariado, aunque sea un precariado cool. Por eso, y para terminar, podríamos pensar la cultura hipster como el resultado de un proceso de ingeniería social en la que el hipster, en vez de solidarizarse con los obreros y unirse a ellos para mejorar sus vidas en torno a unos intereses comunes, prefiere distinguirse y marcar una diferencia estética que les divide.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Tele Juguetona

Ya se lleva un tiempo hablando de la gamificación, de cómo la dinámica de los juegos está infiltrándose en todos los ámbitos de la vida, de cómo nos gusta jugar y de cómo preferimos adentrarnos en las cosas desde una perspectiva lúdica. La gamificación perfila una actitud frente a la realidad, otra  forma de experimentarla. Siempre se ha dicho que el juego es cosa de niños y que los adultos que pretenden seguir con el juego padecen de cierto síndrome de Peter Pan. Pero ahora surge otro paradigma en el que los adultos ya no se tienen que definir por la seriedad y aburrimiento de la vida gris, ni deben practicar en exceso el control y el ascetismo, ahora deben jugar,  dejarse llevar, jugar a la moda y divertirse en la espiral de experiencias multisensoriales que oferta la sociedad de turboconsumo, abrazar sin mirar atrás e estilo de vida hedonista de capitalismo experiencial, donde la diversión se convierte en el aderezo imprescindible, en el envoltorio obligatorio de nuestros actos de compra. Así, el marketing comienza a hacerse juguetón, a manejar el código lúdico, que es siempre emocional, para involucrarse más con los consumidores. Haciéndonos jugar juegan con nosotros, porque dos no juegan si uno no quiere.
Por otro lado, el juego, es algo que nos enseña a ir cambiando, y me refiero a ir cambiando de juego. Los juegos nos permiten explorar otros contextos y adaptarnos a otras reglas. Al final, el juego puede ser una experiencia de aprendizaje, y tal vez sea  esto el futuro de la educación. Así aparecen los denominados "juegos serios", juegos  utilizados como estrategia para que aprendamos a cómo adaptarnos a las nuevas circunstancias,  juegos como simuladores de realidades distintas. La vida laboral se fragmenta, la carrera profesional se hace discontinua, los conocimientos caducan más rápido, el mundo cambia veloz al son de las nuevas tecnologías y por ello es necesario reciclarse, desarrollar respuestas adaptativas para no quedarnos obsoletos. Aprender a poder desplazarse  a cualquier lugar para trabajar, a buscar nuevos amigos,  a entablar nuevas relaciones sentimentales, a cambiar de estilo de vida, son los imperativos de la vida líquida. Y esta es la selva a la que hay que adaptarse. Por eso el juego se convierte en parte central de la ideología liberal. El juego, la creatividad, el emprendimiento personal, esas son las actitudes para enfrentarse a un mundo complejo y cambiante, en el que las reglas del ayer son cosa del pasado, y donde las reglas de hoy son las de un juego bien distinto que mañana pronto cambiará.
Hoy, y tras este ejercicio de contextualización, quería hablar de cómo los videojuegos se están convirtiendo, poco a poco, en lo que puede asemejarse al futuro de la televisión. Me refiero al hecho de que cada vez más personas gustan de tragarse partidas de videojuegos, partidas ajenas como quien ve un partido de fútbol. En internet, miles de personas se conectan para ver partidas de videojuegos y los servidores colapsan. Al fin y al cabo, ¿qué diferencia hay entre ver un partido de tenis y una partida de videojuegos? La única que yo veo es que el tenis es considerado un deporte.

Twitch.tv es una plataforma en la que los internautas pueden ver  cómo otros juegan a los videojuegos y que, además, permite chattear a los usuarios unos con otros. Imagina ver un partido de fútbol y poder chattear  por videoconferencia con otras personas y comentar la jugada. Amazon se ha gastado una millonada en adquirir este proyecto como si fuera el futuro de la tele.  A ver en qué queda...
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jueves, 25 de septiembre de 2014

OUTLAW INSTAGRAMMERS

Aquí ya hemos hablado de los urban explorers, a los que les gusta pasear por las ciudades por aquellos lugares que no están pensados para el paseo y cuyo acceso suele estar restingido.Ahora han surgido los denominados outlaw instagrammers, skywalkers o roofers que se dedican a subirse a todo tipo de elevadas construcciones para tomar selfies de vértigo. Y gracias a los smartphones y a las redes sociales las imágenes se difunden rápido, dándole ideas a muchos otros dispuestos a buscar experiencias por las alturas.
 
 
 
 
 

AGRIHOOD

¿Qué es un agrihood? Una contracción de las palabras inglesas para agricultura y vecindario (agricultura+neibourghood), y describe un barrio en torno a una granja.  Con lo cual tenemos un barrio más sostenible, donde la gente, colegios, instituciones sociales y comercios se nutren de  frutas y verduras y otros productos granjeados  a nivel local. También estas granjas generan un sentimiento comunitario más intenso, pues sirven como centro donde la gente se conoce e interactúa, son un  nodo social para la colaboración e intercambio entre vecinos en pro del vecindario. Bastante idílico. Tanto es así que una vez que el sueño de los huertos urbanos se hicieron realidad  toca despertarse un poco, pues los promotores inmobiliarios están viendo en este tipo de vecindarios un nuevo filón para el desarrollo urbanístico, y tal vez podríamos estar contemplando la nueva cara que van a adoptar los procesos gentrificadores.
 
 
 
 
 

jueves, 18 de septiembre de 2014

CULTURA CREATIVA

La creatividad se ha convertido en una pieza esencial de nuestras vidas, en uno de los valores centrales de la ideología actual. Tan solo con mirar la oferta editorial de libros sobre cómo ser creativos nos hacemos una idea de su popularidad hoy en día. En este post de hoy se trata de intentar contextualizar el papel que juega la creatividad en nuestras sociedades modernas, una creatividad, a mi gusto, mal entendida, y que dice poco de sí misma si uno la tiene que aprender en un libro, como el que sigue una serie de reglas y pautas, alejándose de la intuición y la búsqueda a ciegas que caracteriza a la verdadera creatividad. Es decir, en este post intentamos analizar el énfasis que pone nuestra cultura en la creatividad más que hablar de la creatividad en si misma.


Explicar el auge de la creatividad y su papel central en la cultura es una tarea compleja y debe hacerse desde distintos puntos de vista. En primer lugar, y desde lo macro, tenemos que entender que la creatividad es la clave para entender una economía como la nuestra, basada en la innovación. Recordemos la “eterna tempestad de destrucción creativa” a la que se refería  Schumpeter para describir el flujo de innovación constante al que están sometidas las economías capitalistas. Y un sistema como este necesita de una ideología, de unos valores que promuevan la innovación, y estos son los valores de la creatividad, la experimentación, el inconformismo, el individualismo y la autoexpresión. Y es así como surge lo que los sociólogos denominan la “clase creativa", una clase de profesionales alejada de los valores tradicionales y paternalistas de una vieja burguesía que se muestra inoperante e incapaz ante los nuevos tiempos que corren. En suma, el sistema necesita de individuos creativos para seguir funcionando, trabajadores, líderes creativos y emprendedores capaces de revolucionarlo todo para crear nuevos paradigmas productivos que aporten más y más valor. Podemos así entender cómo la creatividad aparece como el elemento central en una sociedad del conocimiento y la innovación, la creatividad como la mercancía más valiosa. 

 

En segundo lugar, y desde una perspectiva más micro, es necesario analizar la importancia que tiene la creatividad para los individuos en su vidas. Cuatro son las ópticas desde las que abordar este propósito: la incertidumbre de la vida, la precariedad del  trabajo, la construcción de la identidad y el crecimiento personal.
La sociedad actual es una sociedad del riesgo, de la incertidumbre, una sociedad líquida donde cada uno tiene que hacerse cargo de si mismo en un contexto cultural donde ya no hay grandes relatos, grandes verdades a las que agarrarse y con las que interpretar el mundo. La vida se hace así cada vez más compleja, más precaria en todos los sentidos, y los individuos apenas cuentan con estrategias para planificar sus vidas, de ahí, en parte, la ansiedad como epidemia. Así, es normal el auge del coaching, que surge en este tipo de contextos de inseguridad ontológica y  crisis donde la gente anda desorientada y sin saber exactamente a qué atenerse y cómo afrontar sus vidas. ¿Y qué tiene todo esto que ver con la creatividad?  La creatividad puede ser entendida como una forma de adaptación. Y lejos de ser algo irracional, podemos comprenderla como una conducta racional a la hora de enfrentarnos a escenarios inciertos. La creatividad utiliza el método de prueba y error, explora sin saber exactamente cual va a ser el resultado y no desespera por ello. Tal vez las reglas de la creatividad sean entonces las más adecuadas para afrontar escenarios inciertos.




Desde la perspectiva del trabajo, la sociedad neoliberal,  que es la del precariado y del gran paro estructural, hace de cada persona un empresario -o lo que hoy llaman emprendedor- ese ser obligado a buscarse la vida ante un panorama  laboral desolador. Y este emprendedor tiene que poner en marcha una serie de estrategias para seducir con su producto que es él mismo. Y tiene que competir con el resto y tiene que marcar la diferencia. Aquí es donde entra en juego la creatividad como herramienta fundamental para afrontar estos lances. Así, si las cosas salen mal y el individuo fracasa en su reto laboral, siempre se podrá decir que es que no fue lo suficientemente creativo, que es lo mismo que decir que no se esforzó lo suficiente y que ,al fin y al cabo, tiene la culpa de su situación y es responsable de su fracaso.Este argumento, que culpabiliza al individuo, esconde la terrible realidad de que se hace responsable a individuos a nivel local de problemas colectivos y globales.
Desde el punto de vista de la construcción de nuestras identidades, la creatividad es fundamental. Hoy, como consumidores, creamos nuestras identidades visuales -nuestros looks- a partir de la materia prima ofrecida por la moda y la cultura pop. Identidades que pretenden seducir a los demás, identidades estratégicas construidas como relatos personales en un mundo donde el individuo reivindica su derecho a ser el autor de si mismo, mundo donde todos queremos ser  originales y auténticos. Y necesitamos ser cool en este proceso de creación de nuestras identidades, necesitamos ser creativos a la hora de construir nuestro look y definir nuestro estilo de vida, pues lo cool se ha convertido en el elemento diferenciador, en el nuevo estatus, en el código que determina la jerarquía social urbana contemporánea. Lo cool es el prestigio asociado a la habilidad de construir una identidad visual novedosa, avanzada, diferente, original, creativa... Así que podemos entender lo cool como proceso a través del cual la creatividad se pone al servicio de la de valorización de uno mismo, del branding personal.
 

El crecimiento personal es un concepto muy New Age y muy de moda,  que promueve la transformación personal y el camino del autoconocimiento a través de distintas técnicas como la meditación, la psicoterapia, el contacto con la naturaleza, los vínculos comunitarios o la vía psicodélica. La creatividad puede ser entendida muy bien desde esta óptica, como camino  de autodescubrimieno y satisfacción personal,  o como experiencia espiritual. Muchos han visto, a lo largo de la historia,  cómo el arte puede ser un remedio contra una vida claustrofóbica de tedio y alienación laboral. Es lo que proponía William Morris, el arte la artesanía, la belleza como forma de resistencia y como actividad espiritual. Otros, como Wordsworth, proponían entender la imaginación creativa como una “luz auxiliar” capaz de permitirnos ver las cosas con otros ojos. Es esta una creatividad que no tiene que ver con producir cosas, sino con la capacidad de experimentar la vida de una forma más creativa y significativa. Y aunque este tipo de creatividad no vaya asociada directamente a la producción de objetos artísticos, sí que podemos ver los resultados en las vidas tan distintas, creativas y originales que muchos optan por vivir estos días…Como este tipo que vive en una cueva o este otro que decide vivir sin impacto o este que pretende vivir sin sus posesiones. 

lunes, 8 de septiembre de 2014

Street Art Review

Aquí va una selección de algunos de los últimos estilos de arte callejero que se dejan ver paseando por las calles.
String Graffitti:
Shadow Street art de la mano de Issac Cordal
Isaac Cordal sculpture6

Posters de gente real que aparece en google street view colocados en el mismo lugar, proyecto realizado por Paolo Cirio:
Paolo Cirio street art9
 Pintura en el suelo, mucha pintura, a ver que sale art:

El mundo graffitero de papel de Mademosiselle  Maurice:

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"Hansky, the puntastic street fartist", o el grafitero pedorro graciosete que parodia a Bansky:

Glitch style graffitti (glitch es un término procedente de la informática utilizado para denominar ciertos errores generados por archivos dañados o mal codificados que producen imágenes imprevistas pero estéticamente interesantes). Así lo interpreta Krzysztof Syruc
Krzysztof Syruc Street art6
Krzysztof Syruc Street art5 
Papel de pared  serigrafiado a la manera de Dominique Petrin:
Dominique Petrin installation4
El trabajo artístico de Ian Strange:

Y el mundo de un arte callejero que sabe poner ojitos:

jueves, 7 de agosto de 2014

Esotouric

Esotouric ofrece  poco corrientes rutas turísticas en autobús por la ciudad de Los Angeles. Así, los turistas pueden adentrarse en barriadas poco recomendadas en las guías turísticas al uso pero con un buen storytelling. Los tours giran en torno a temas provocadores y complejos donde el crimen y la historia social se mezclan con el rock and roll, la arquitectura, la literatura, el cine, el arte y los estudios urbanos. El autobús va equipado para proyectar diapositivas vintage y además hace paradas singulares: se para, por ejemplo, a comer donuts en el parking al lado de la licorería que Bukowski solía visitar, o se para a tomar un tipo de helado inspirado en la obra de Raymond Chandler, y así. Todo de la mano de divertidos e inteligentes guías que ofrecen así una inmersión urbana bien distinta para residentes o turistas que buscan sensaciones diferentes.

PADRES SUPERPADRES

Los estilos de vida familiares tienden a adaptarse a las nuevas condiciones  sociales y culturales. En los años 50 Talcott Parsons acuño el término "familia aislada" para referirse a cómo las nuevas familias, entendidas como unidades productivas y funcionales al sistema económico, tendían a desligarse de la tradicional familia extensa. Así surgieron familias con mayor movilidad geográfica, capaces de desplazarse allí donde estuviera el trabajo, familias que delegaban labores tradicionales de asistencia, cuidado, educación, vigilancia, moralidad  o empleo en otras instituciones sociales más amplias como hospitales, escuelas, policía, fábricas e iglesias. Lo interesante del argumento de Parsons es que relacionaba la forma que adoptaba la unidad familiar con los requerimientos del sistema económico. Así vimos también cómo la mujeres se fueron integrando poco a poco a la vida laboral y las transformaciones que esto generó en el seno de la vida familiar. 
Hoy en día el sistema económico ha evolucionado en distintas direcciones y así lo ha hecho la familia. El mundo laboral es cada vez más precario y la vida cultural está marcada por una tendencia al hiperconsumo. Estos dos factores determinan, en parte, el comportamiento familiar. Así, hoy vemos cómo las personas conforman familias más reducidas y cada vez lo hacen más tarde. Y así surgen fenómenos como el de la madre tardía o como el del niño dictador, niño único y mimado, centro de la atención de padres y abuelos. En este contexto surgen los "hiperpadres", también conocidos como "padres helicóptero", porque están siempre encima, vigilando, obsesionados con el éxito de sus hijos y su preparación académica para afrontar un mundo cada vez más competitivo, o esas otras "madres orgánicas", siempre preocupadas por la saludable dieta de sus hijos en un mundo lleno de tentaciones culinarias industriales. En este mapa de tendencias se observan de una forma muy visual y divertida muchos de los cambios que afectan a la vida en familia hoy (merece la pena pinchar en el link y descargarlo para poder ampliarlo y observarlo con detenimiento) También aparecen conceptos tan interesantes como el del  "niño consumidor" o el del  "niño celebrity" o, peor aún, el del "niño accesorio", el niño entendido como símbolo de estatus, un "niño de élite" o el "niño proyecto" de unos padres que lo han concebido como tal.
Pero de lo que quiero hablar aquí hoy es de los "superpadres", esos nuevos padres que dedican más tiempo al cuidado de los niños que sus propias madres. Esos padres que empiezan a dejarse notar en los parques con columpios. Padres que encuentran felicidad y satisfacción al descubrir un nuevo rol del cual la cultura les tenía alejados. Padres cuya pareja suele ser una mujer "alpha", es decir, una mujer que gana más dinero que ellos. Padres que, tal vez si o tal vez no, serán capaces de encontrar un equilibrio entre el rol parental y su vida profesional. Padres que van a dejar una impronta en aquellos a los que educan, pues los padres no educan igual que las madres. Los padres son distintos aunque haya que generalizar. No les gusta hacer el ridículo ni pedir direcciones. Son más de Marte que de Venus. Tampoco les gusta mostrar debilidades o no parecer unos expertos, ni vagar por el centro comercial. No les gusta el exceso de ornamento. No entienden el lenguaje de los bebés, no toleran un exceso de información ni son capaces de hacer muchas cosas a la vez. Sin embargo les encantan los datos, el análisis, los resultados y leer manuales de cualquier cosa compleja. Son padres a los que les va la acción, la movilidad y los gadgets tecnológicos. Padres a los que les gusta sentirse cool, fardar y ser tratados  con respeto. Padres a los que les gusta estar en control, las herramientas y sentirse independientes. Por eso hoy quiero recomendar este blog de un padre joven que le dedica mucho tiempo a sus hijos y que comparte trucos y consejos con el resto de superpadres.
 
Pulled up fish

jueves, 31 de julio de 2014

CITAS MÁS QUE A CIEGAS

Según las encuestas el amor es lo más importante en nuestras vidas aunque últimamente no tengamos mucho tiempo para dedicárselo o no hayamos vuelto demasiado exigentes. Gracias a las nuevas tecnologías encontrar pareja es más fácil hoy. De hecho, uno de los grandes negocios es el de unir personas, el negocio celestino. La cosa es que normalmente uno no puede fiarse de las fotos que la gente adjunta en su perfil. O peor, la gente juzga directamente a los demás por la foto, sin dedicarle demasiado tiempo al resto de información sobre la persona. Para intentar mitigar esta propensión a juzgar a partir de la imagen aparece esta simpática propuesta de citas aceleradas pero con un twist, que no es más que una bolsa en la cabeza. De lo que se trata es de obligar a los participantes a averiguar aspectos de la personalidad de su posible pareja, pues al final la personalidad es lo que importa en una relación, que no es más que un proceso de compatibilidad psicológica a largo plazo.
 

martes, 22 de julio de 2014

Dos lugares en la internet-esfera.

No sabía quién era King Zog hasta que visité su web de la cual decían maravillas. Explosiva, interactiva, visual, divertida.. Es para echarle un ojo
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Y cool dogs es otro lugar divertido que hace honor a su título y que reúne  gran cantidad de memes perrunos. Para amantes chorra de perrerías chorra. No tiene desperdicio.

viernes, 11 de julio de 2014

Viajecitos museísticos



Es interesante entender internet como un museo. Lo único que se necesita es tener cierto criterio a la hora de navegar, cierto sentido "curator" a la hora de hacer click, lo que convierte el tiempo que uno pasa en internet  en tiempo que merece la pena, en tiempo comisariado. Un museo ofrece siempre un recorrido antropológico que nos permite adentrarnos en los procesos culturales y sus transformaciones. Y hoy, desde una página dedicada al coolhunting, que no es más que la disciplina encargada de analizar las tendencias culturales y sociales que nos afectan, he decidido dedicar cierto tiempo a los museos, a la innovación que se está gestando en su seno, museos de los que quiero hablar -y esto es lo que tiene internet- sin haberlos  visitado nunca. Este es el primero de una serie de posts dedicados a la innovación en la propuesta museística.
 
Jonathan Salem Baskin es un tipo que propone otra manera de visitar museos, otra mirada, otro contexto desde el cual entrar en contacto con el arte. Se trata de entender que las cosas cobran sentido en función del contexto desde el que se interpretan, que el color es percibido en función de los demás colores que lo rodean, que los signos dependen de la estructura en la que se insertan como postulaba el estructuralismo. En esta ocasión el señor Baskin nos propone un viaje no autorizado, una guía auditiva que nos permite obtener una mirada a la pintura americana de antes de 1900 desde una óptica peculiar, desde un punto de partida tan condicional y tan de comic como el "what if?"(qué pasaría si?). En este caso se trata de imaginarse qué pasaría si los pintores de aquella época fuesen los únicos capaces de distinguir vampiros en el siglo XIX y sus obras estuviesen inspiradas en ellos. Así, los cuadros son interpretados y explicados en función de una serie de referencias de simbología vampírica, a través de las cuales se intenta conspirar sobre la posibilidad de que aquellos pintores estuviesen intentando comunicar lo que realmente estaba sucediendo, lo que hace de esta experiencia museística algo completamente diferente a lo que estamos habituados, pues convierte el arte y la historia del arte en un vehículo para otro tipo de entretenimiento.
 
 
 

jueves, 10 de julio de 2014

Death Doulas

Ya hemos hablado en este blog de la aparición en la escena laboral de las Doulas, especie de coachers maternos que se encargan de asesorar a las mujeres sobre el embarazo, el parto o la lactancia y de  prestar apoyo emocional y psicológico en ese trance. Ahora lo que empiezan a surgir son doulas en el otro extremo de la vida, doulas que gravitan, no sobre el hecho del nacimiento, sino sobre ese otro hecho (deshecho) que es la muerte. Estos doulas, death doulas, ayudan a las personas a afrontar su desaparición, porque hoy, cada vez más, la gente quiere estar al mando en ese último momento y  decidir cómo quiere morir y en qué circunstancias, y no sistemáticamente recluida, en lo que podemos denominar como un secuestro de la experiencia, en hospitale cuyo ambiente aséptico y extraño, como escenario para morir, es lo más alejado a la reconfortable y reconocible sensación de dejar este mundo desde la cama de tu casa rodeado de tus seres más queridos, como se ha hecho, por otra parte, durante la mayor parte de la existencia del hombre en la tierra. Los doulas de la muerte se encargan de hacer más fácil todo este proceso. Desde hablar con los médicos, a consolar a los familiares, a hacer compañía al lado de la cama, a prestar apoyo espiritual o ateo, según los perfiles. En suma, trabajo de coaching sobre cómo afrontar la muerte, momento tabú del que no queremos mucho hablar pero del que es necesario hablar en algún momento. Porque, como decía Epicuro, y esto es lo que nos permite entender mejor todo esto, el arte de vivir bien y el arte de morir bien son el mismo arte.

Está claro que la muerte es un tema complicado y a veces esquivo, sobre todo por el stress emocional que genera en aquellos que tienen que ponerse a pensar en ello. Sucede que muchas personas que ya sienten a la muerte respirar a sus espaldas quieren prepararse para ello, despedirse, dejar las cosas bien atadas y etc... y sucede que, muchas veces, no tienen a nadie con quien hablar, ya que  sus familiares (los hijos mayormente) no están preparados para hablar de estos temas sin agitación emocional intensa. Para aliviar este estado emocional nada mejor que hablarlo, aunque sea con extraños, y así  surgen lugares a los cuales las personas interesadas pueden dirigirse, lugares como los Death Cafes, donde la gente se reúne a hablar de la muerte.









             

Unplugging

Los teléfonos móviles, internet y las redes sociales lo han invadido todo. Hay quien piensa que la conexión que permiten genera otro tipo de desconexión, desconexión de la naturaleza y los demás, como si la tecnología, lejos de acercarnos, es una puerta abierta a la soledad. Así es cómo vemos gente reunida en torno a una mesa en restaurantes sin prestarse mucha atención inmersos en sus pantallitas o padres y madres en los parques más pendientes de su vida digital que la de sus hijos, o gente andando por la naturaleza sin percatarse de la belleza que dejan de lado. Otros piensan que las nuevas tecnologías de la información generan desatención y distracción, de esto trata el documental Digital Nation. Independientemente de esto, lo interesante es ver cómo van surgiendo propuestas de desconexión de todo tipo, y que conste que no hace falta ser neoludita para tomarse el lujo o el respiro de desconectar un rato. Ya en 2010 habíamos visto conceptos como el suicidio digital. Desde entonces la cosa ha evolucionado. Aquí van algunos ejemplos:
La mesa para dos es un diseño entre mesa y babi que obliga a las personas a prestarse atención y a estar juntas. Aunque no es muy ergonómico deja bien claro el pensamiento que hay detrás.
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Para evitar que en reuniones de amigos se corten las conversaciones de cuajo con interferencias exteriores surgen iniciativas como el "phone stack game", que consiste en que el primero que coja su teléfono paga la cuenta. Y es que no hay nada como un incentivo económico...
the NYT documents a new "disconnected" cultural phenomenon: the "phone stack" game. Want to check Fbook during dinner? No problem--but you pick up the tab.

También surgen zonas sin wifi en las ciudades que te obligan a vivir como en los 90 y darte cuenta de que, total, tampoco pasa nada.
Too much screen time? Kit-Kat is helpfully marking "no WiFi" zones in Amsterdam to help you disconnect.
 También existe una oferta de campamentos de verano y retreats para  aquellos adultos que quieran un tiempo sin conexión.
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O el más original día sin conexión
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Y aparecen, y seguirán haciéndolo, todo tipo de bloqueadores de señal incorporados en objetos como un enfria-botellas o una capa.
How to make sure that when you drink with friends, you are paying attention to the people you are with? Stash a wifi & cell phone signal blocker in your beer cooler. (It also suggests a topic for discussion. Really.)

The New Museum features a "Privacy Gift Store" with wearable tech designed to foil electronic surveillance. For those who not only want to unplug, but actively hide from the IoT grid.

También está la película.