jueves, 25 de septiembre de 2014

LOS PERROS Y LAS MALASHIERBAS

La última vez que hablamos de perros fue para referirnos  a cómo estaban siendo utilizados en algunos hospitales japoneses para detectar, gracias a su agudo olfato, cánceres de colon. Hoy dedicamos este post a unos perros entrenados para detectar malas hierbas en los cultivos o en los jardines, esas malas hierbas invasoras que acaban con las plantas autóctonas en algunos lugares. Es el caso de la "isatis tinctoria", de la que se extrae el índigo,  y que en lugares como Montana, ha sido catalogada como planta invasora, por lo que pretenden erradicarlas. Estos perros del os que hablo están entrenados para localizar estas malas hierbas. Así rastrean y rastrean hasta localizarlas, entonces se paran y un dispositivos GPS  marca la posición para que alguien venga y acabe con ellas.
 

OUTLAW INSTAGRAMMERS

Aquí ya hemos hablado de los urban explorers, a los que les gusta pasear por las ciudades por aquellos lugares que no están pensados para el paseo y cuyo acceso suele estar restingido.Ahora han surgido los denominados outlaw instagrammers, skywalkers o roofers que se dedican a subirse a todo tipo de elevadas construcciones para tomar selfies de vértigo. Y gracias a los smartphones y a las redes sociales las imágenes se difunden rápido, dándole ideas a muchos otros dispuestos a buscar experiencias por las alturas.
 
 
 
 
 

AGRIHOOD

¿Qué es un agrihood? Una contracción de las palabras inglesas para agricultura y vecindario (agricultura+neibourghood), y describe un barrio en torno a una granja.  Con lo cual tenemos un barrio más sostenible, donde la gente, colegios, instituciones sociales y comercios se nutren de  frutas y verduras y otros productos granjeados  a nivel local. También estas granjas generan un sentimiento comunitario más intenso, pues sirven como centro donde la gente se conoce e interactúa, son un  nodo social para la colaboración e intercambio entre vecinos en pro del vecindario. Bastante idílico. Tanto es así que una vez que el sueño de los huertos urbanos se hicieron realidad  toca despertarse un poco, pues los promotores inmobiliarios están viendo en este tipo de vecindarios un nuevo filón para el desarrollo urbanístico, y tal vez podríamos estar contemplando la nueva cara que van a adoptar los procesos gentrificadores.
 
 
 
 
 

SOLAR COIN: SOLAR POWER TO THE PEOPLE

Ya habíamos hablado hace tiempo de algunas monedas alternativas como el bitcoin o el brixton pound,  y de cómo es que cuando las economías colapsan aparecen todo tipo de iniciativas en esta dirección. Bien, ahora que los ecosistemas colapsan aparece una nueva moneda disputándose su nicho, la solar coin, digital y descentralizada como el bit coin, no tan compleja en cuanto a su programación, y con un valor asociado a unidades de medida fotovoltaicas, en este caso, cada solar coin sería equivalente -podría ser cambiada- por 1MW/h de energía solar. Y según la Solar Coin Fundation, cada unidad  de Solar Coin equivaldría a 1500 libras (de las de pesar) de emisiones de CO2  ahorradas, es decir, no puestas en la atmósfera. Se trata de una iniciativa que pretende que aquellos que quieran invertir en energía solar tengan un incentivo económico. Ahora están debatiendo la siguiente propuesta en esta dirección: si el código postal de la persona que ha generado electricidad solar pudiese ser encriptado en cada solar coin, entonces se podría limitar su uso a 20 millas a la redonda, lo cual supondría entender el solar coin como un subsidio a la generación de energía eléctrica solar. Habrá que darle un tiempo a ver cómo evoluciona y si surgen proyectos similares en el mundo de las renovables como eólicos coins, biomásicos coins o geotérmicos coins. También habrá que ver si el solar coin se dispara de forma astronómica en su cotización, como hiciera anteriormente el bitcoin.
 
 

jueves, 18 de septiembre de 2014

CULTURA CREATIVA

La creatividad se ha convertido en una pieza esencial de nuestras vidas, en uno de los valores centrales de la ideología actual. Tan solo con mirar la oferta editorial de libros sobre cómo ser creativos y nos hacemos una idea de cuánto se demanda hoy. En este post de hoy se trata de intentar contextualizar el papel que juega la creatividad en nuestras sociedades modernas, una creatividad, a mi gusto, mal entendida, y que dice poco de sí misma si uno la tiene que aprender en un libro, como el que sigue una serie de reglas y pautas, alejándose de la intuición y la búsqueda a ciegas que caracteriza a la verdadera creatividad. Es decir, intentamos analizar el énfasis que pone nuestra cultura en la creatividad más que hablar de la creatividad en si misma.


Explicar el auge de la creatividad y su papel central en la cultura es una tarea compleja y debe hacerse desde distintos puntos de vista. En primer lugar, y desde lo macro, tenemos que entender que la creatividad es la clave para entender una economía como la nuestra, basada en la innovación. Recordemos la “eterna tempestad de destrucción creativa” a la que se refería  Schumpeter para describir el flujo de innovación constante al que están sometidas las economías capitalistas. Y un sistema como este necesita de una ideología, de unos valores que promuevan la innovación, y estos son los valores de la creatividad, la experimentación, el inconformismo, el individualismo y la autoexpresión. Y es así como surge lo que los sociólogos denominan la “clase creativa", una clase de profesionales alejada de los valores tradicionales y paternalistas de una vieja burguesía, que se muestra inoperante para los nuevos tiempos que corren cuya demanda de innovación se acelera y acelera al creciente ritmo de lo que Lipovetsky denomina el “turboconsumo”. En suma, el sistema necesita de individuos creativos para seguir funcionando, trabajadores, líderes creativos y emprendedores capaces de revolucionarlo todo y crear nuevos paradigmas productivos que aporten más y más valor. Podemos así entender cómo la creatividad aparece como el elemento central en una sociedad del conocimiento y la innovación, la creatividad como la mercancía más valiosa. 

 

En segundo lugar, y desde una perspectiva más micro, es necesario analizar la importancia que tiene la creatividad para los individuos en su vidas. Cuatro son las ópticas desde las que abordar este propósito: la incertidumbre de la vida, la precariedad del  trabajo, la construcción de la identidad y el crecimiento personal.
La sociedad actual es una sociedad del riesgo, de la incertidumbre, una sociedad líquida donde cada uno tiene que hacerse cargo de si mismo, en un contexto cultural donde ya no hay grandes relatos, grandes verdades a las que agarrarse y con las que interpretar el mundo. La vida se hace así cada vez más compleja, más precaria en todos los sentidos, y los individuos apenas cuentan con estrategias para planificar sus vidas, de ahí, en parte, la ansiedad como epidemia. Así, es normal el auge del coaching, que surge en este tipo de contextos de inseguridad ontológica y  crisis donde la gente anda desorientada y sin saber exactamente a qué atenerse y cómo afrontar sus vidas. ¿Y qué tiene todo esto que ver con la creatividad?  La creatividad puede ser entendida como una forma de adaptación. Y lejos de ser algo irracional, podemos comprenderla como una conducta racional a la hora de enfrentarnos a escenarios inciertos. La creatividad utiliza el método de prueba y error, explora sin saber exactamente cual va a ser el resultado y no desespera por ello. Tal vez las reglas de la creatividad sean entonces las más adecuadas para afrontar escenarios inciertos.




Desde la perspectiva del trabajo, la sociedad neoliberal,  que es la del precariado y del gran paro estructural, hace de cada persona un empresario -o lo que hoy llaman emprendedor- ese ser obligado a buscarse la vida ante un panorama  laboral desolador. Y este emprendedor tiene que poner en marcha una serie de estrategias para seducir con su producto que es él mismo. Y tiene que competir con el resto y tiene que marcar la diferencia. Aquí es donde entra la creatividad como herramienta fundamental para afrontar estos lances. Así, si las cosas salen mal y el individuo fracasa en su reto laboral, siempre se podrá decir que es que no fue lo suficientemente creativo, que es lo mismo que decir que no se esforzó lo suficiente y que ,al fin y al cabo, tiene la culpa de su situación y es responsable de su fracaso.Este argumento, que culpabiliza al individuo, esconde la terrible realidad de que se hace responsable a individuos a nivel local de problemas colectivos y globales.
 
Desde el punto de vista de la construcción de nuestras identidades, la creatividad es fundamental. Hoy, como consumidores, creamos nuestras identidades visuales -nuestros looks- a partir de la materia prima ofrecida por la moda y la cultura pop. Identidades que pretenden seducir a los demás, identidades estratégicas construidas como relatos de nosotros mismos, en un mundo donde el individuo reivindica su derecho a ser el autor de si mismo, mundo donde todos queremos ser artistas. Y necesitamos ser cool en este proceso de creación de nuestras identidades y en este trance de autoexpresión personal; necesitamos ser creativos a la hora de este autoensamblaje que es nuestro look y nuestro estilo de vida, pues lo cool se ha convertido en el elemento diferenciador, en el nuevo estatus, en el código que determina la jerarquía social urbana contemporánea. Lo cool es el prestigio asociado a la habilidad de construir una identidad visual novedosa, avanzada, diferente, original... Así que podemos entender lo cool como proceso a través del cual la creatividad se pone al servicio de la de valorización de uno mismo, del branding personal.
 

El crecimiento personal es un concepto muy New Age, otra vez hoy tan de moda, y que promueve la transformación personal y el camino del autoconocimiento a través de distintas técnicas como la meditación, la psicoterapia, el contacto con la naturaleza, los vínculos comunitarios o la vía psicodélica. La creatividad puede ser entendida muy bien desde esta óptica, como camino  de autodescubrimieno y satisfacción personal,  o como experiencia espiritual. Muchos han visto, a lo largo de la historia,  cómo el arte puede ser un remedio contra una vida claustrofóbica de tedio y alienación laboral. Es lo que proponía William Morris, el arte la artesanía, la belleza como forma de resistencia y como actividad espiritual. Otros, como Wordsworth, proponían entender la imaginación creativa como una “luz auxiliar” capaz de dejar ver las cosas con otros ojos. Es esta una creatividad que no tiene que ver con producir cosas como hoy la entendemos, sino con la capacidad de experimentar la vida de una forma más creativa y significativa. Y aunque este tipo de creatividad no vaya asociada directamente a la producción de objetos artísticos, sí que podemos ver los resultados en las vidas tan distintas, creativas y originales que muchos optan por vivir estos días…Como este tipo que vive en una cueva o este otro que decide vivir sin impacto o este que pretende vivir sin sus posesiones. 

lunes, 8 de septiembre de 2014

Street Art Review

Aquí va una selección de algunos de los últimos estilos de arte callejero que se dejan ver paseando por las calles.
String Graffitti:
Shadow Street art de la mano de Issac Cordal
Isaac Cordal sculpture6

Posters de gente real que aparece en google street view colocados en el mismo lugar, proyecto realizado por Paolo Cirio:
Paolo Cirio street art9
 Pintura en el suelo, mucha pintura, a ver que sale art:

El mundo graffitero de papel de Mademosiselle  Maurice:

"Hansky, the puntastic street fartist", o el grafitero pedorro graciosete que parodia a Bansky:

Glitch style graffitti (glitch es un término procedente de la informática utilizado para denominar ciertos errores generados por archivos dañados o mal codificados que producen imágenes imprevistas pero estéticamente interesantes). Así lo interpreta Krzysztof Syruc
Krzysztof Syruc Street art6
Krzysztof Syruc Street art5 
Papel de pared  serigrafiado a la manera de Dominique Petrin:
Dominique Petrin installation4
El trabajo artístico de Ian Strange:

Y el mundo de un arte callejero que sabe poner ojitos:

domingo, 7 de septiembre de 2014

MUNDO SETA


El movimiento micológico radical es uno de los movimientos que más interés me ha suscitado en los últimos tiempos. Resulta que, al igual que las setas y los hongos, han surgido, en silencio, en la sombra, un montón de iniciativas relacionadas con el mundo seta. El post de hoy va dedicado a una de ellas. 
Peter McCoy y Maya Elson son los fundadores de el proyecto de "micología radical" que empezó hace ya un tiempo, allá por el 2006, y que gira en torno a la relación entre la micología, la organización, la justicia social y el cuidado  del medio ambiente. Se trata  de una organización  que pretende expandir la cultura micológica y divulgar las propiedades medicinales de las setas así como la capacidad de las mismas de restaurar el medioambiente contaminado. Las setas son capaces de funcionar como filtros naturales. También pueden ser utilizadas para luchar contra la desertificación y mejorar o mantener la calidad del suelo. Al fin y al cabo las setas y los hongos son los responsables de un 90% de todo los procesos de descomposición en el planeta, son los que permiten la creación de un  suelo rico en nutrientes. Las setas y hongos son todo un complejo sistema digestivo cuyas enzimas son capaces  de degradar, no solo materia orgánica, sino también un montón de productos tóxicos industriales. Por otro lado, la micología  nos permite reflexionar sobre el concepto de  organización social simplemente analizando  la estructura micélica de los hongos que  permite a los nutrientes circular entre las plantas del bosque, ayudando a mantener los ecosistemas en equilibrio, en todo un ejemplo de relación simbiótica que se convierte en la metáfora perfecta para que los humanos aprendamos de cómo la cooperación es el camino para mejorar y hacer sostenibles nuestros sistemas sociales.
En suma, la micología radical aparece como iniciativa con un gran potencialidad como punto nodal a partir del cual promover el cambio social. Así, la micología radical pretende ser un lugar de encuentro donde fusionar sinergias procedentes de distintas ópticas. Así encontramos gente  interesada en las setas y los hongos como una fuente de alimento, o gente que ve las setas y hongos como medicinas para mejorar el sistema inmunológico  o para luchar contra el cáncer, o aquellos que utilizan  las setas y hongos como organismos para desintoxicar el agua y la tierra, como bioremedios, o esos permacultores que utilizan las setas y hongos como elementos para hacer más fértil el suelo y reducir el uso de fertilizantes artificiales, o aquellos que piensan las setas y hongos como metáfora de cooperación y equilibrio social, o esos artistas que utilizan las setas y hongos como elementos para el "mushroom guerrilla art", o aquellos que entienden las setas como la mejor de las psicodelias asociadas al conocimiento vernáculo y espiritual, o a los que investigan las setas y hongos como tintes textiles, o a los que utilizan las setas y hongos como indicadores de la calidad del aire, o a los culinarios que se deleitan con el uso de hongos como fermentadores de comidas como el miso de la sopa japonesa o el queso de roquefort, o aquellos que ven en las setas y hongos herramientas para el  biohacking. En suma, setas y hongos para estilos de vida fungigeeks o fungifreaks.