miércoles, 15 de octubre de 2014

HIPSTERS SUCK

Victor Lenore acaba de sacar un libro sobre el fenómeno hipster que está generando polémica, sobre todo entre los propios hipsters, que no salen muy bien parados, puesto que la cultura hipster aparece definida, entre otras cosas,  como “subcultura falsa”, “individualista”, “elitista” ,“narcisista” e “infantil. Solo hay que ver los comentarios en la red para darse cuenta de que cómo, todavía hoy, un libro es capaz de meter el dedo en la llaga y provocar un montón de encendidas respuestas a favor y en contra.
Aunque ya hemos hablado de los hipster aquí, vamos a retomar el tema para contextualizar y sistematizar mejor este asunto.
 
 
El espíritu rebelde, provocador  e inconformista de los hipsters ya se fue gestando en el siglo XIX, en Paris, donde una pequeña comunidad de unos 5000 bohemios (a los que podemos catalogar de hipsters originarios)  jugaban a crear la vanguardia y a romper las normas de la vida artística y cultural. El bebedor de absenta, retratado por Manet y presentado en el Salón de Paris en 1859, mostraba a un ser que abiertamente violaba los códigos y buenas formas de la burguesía del momento. A eso se dedicaron, tiempo más tarde, Lorca y Buñuel con su surrealista Perro Andaluz, a cuyo estreno, en Paris, acudieron ellos mismos con los bolsillos llenos de piedras, por si las moscas,  para defenderse de las posibles iras que sin duda generaban en un público acostumbrado a otras cosas. Recordemos también, y para recalcar  bien esta  actitud controvertida y espíritu subversivo de los primeros hipsters, que André Breton afirmaba algo así como que el acto poético por excelencia y lo bello era salir a la calle con una pistola, los ojos vendados y disparar al azar. Así, poco a poco, estos actos de  rebeldía y este inconformismo se fue consolidando, y poco a poco, se fue exportado a America de la mano de artistas viajeros que pararon por Paris, como Hemingway o Henry Miller, que influenciaron a la siguiente generación de rebeldes, los hipsters de los años 40 y 50 de la generación Beat, que pusieron en jaque los valores tradicionales de la cultura americana, asustando y generando indignación en la opinión pública. Fueron estos artistas y bohemios experimentadores los  que crearon una base cultural sólida sobre la que se desarrolló, más tarde, el movimiento hippy, más masivo y con mayor visibilidad, y que pretendía instaurar el buen rollito psicodélico y sexual, lo cual acojonaba a esa puritana america tan profunda.
 
 
Al contrario de sus predecesores, los hipsters de hoy en día, no dan miedo a nadie ni aunque se lo propongan con sus pintas cuidadas y su blandito pensamiento cínico-irónico que no cuestiona nada. Es más, son estos hipsters, nihilistas, hiperindividualistas y conservadores, y que piensan que son especiales y distintos cuando no hacen más que predicar, con un poco más de estilo,  los valores dominantes de nuestra sociedad de consumo, los que, ahora, a la defensiva, se indignan porque se les critique. Los hipsters son cosa  mainstream; ya no son un vector de cambio. Lo hipster de hoy ya no explora nuevas vías y se ha convertido más bien en un fenómeno recreativo. La rebeldía del hipster es puro conformismo, constituye una dinámica estable, un conjunto de reglas, es toda una institución social -como alguno diría-, una máquina de fabricar individualismo masivo. Así que el rol de los futuros hipsters será poner en marcha la maquinaria “debaser “ y poner en cuestión esa cultura dominante, desmontarla y ridiculizarla, como hace toda lógica vanguardista y todo espíritu crítico. Los hipsters del futuro ya están aquí,  pero sus prácticas no son del todo visibles, están mal distribuidas, son las nuevas caras de la rebeldía, y aparecen en forma de señales débiles. Los próximos hipsters son los que cuestionan con sus prácticas y pensamientos la actual cultura  dominante hipster. Los hipsters que vendrán  están más al márgen, en la periferia, en fronteras más difusas y son los que están construyendo, con sus pequeñas acciones, con distintos lenguajes y lógicas,  los cambios del futuro, aunque todavía no gocen de reconocimiento. ! El hipster ha muerto, viva el hipster ¡
 
 
Lo que me parece interesante es cómo Lenore inserta el fenómeno hipster en un contexto de despolitización general. Es como si la cultura hipster fuese el sistema inmunológico del sistema,  que lo protege de posibles ataques que lo pongan en duda. Así, la cultura hipster es una cultura donde la política queda paralizada  y donde el hipster no se cuestiona el sistema,  ya que lo político aburre y da pereza el compromiso. Al hipster se le da mejor la ironía y el cinísmo lúdico, y prefiere no tener que elegir entre opciones políticas para dedicarse, mejor, a elegir entre objetos de consumo, entre  las distintas marcas ofrecidas por la industria cultural, donde toda propuesta radical y alternativa es banalizada, neutralizada y vendida como producto cool.  Así se entiende cómo la rebeldía cool y contracultural se ha demostrado inútil a la hora de atacar el sistema y ha sido engullida y expropiada de toda  significación  política, una rebeldía que, lejos de debilitar el sistema, lo ha fortalecido.
 
 
En un mundo de consumo simbólico el hipster construye su identidad y su estilo de vida con los signos y significados que aporta la cultura pop y la industria cultural. Y cuando dejamos de ser ciudadanos para ser consumidores, cuando nuestra personalidad se construye a través  de nuestros actos de consumo, el consumo se estiliza, es decir, se hace necesaria una pericia estética y cierta creatividad a la hora de elegir, si lo que pretendemos es mostrar nuestra individualidad y distancia del grupo de una forma original. Por eso existen los personal shoppers y los estilistas, para todos aquellos incapaces de elegir por si mismos con seguridad la materia prima con la que componer el look, el relato de si mismos. De esta manera, el  hipster, en la vida de cosumo que lleva, es todo un experto consumista, un gourmet de la exquisitez cultural, un profesional de la distinción estética, y es ahí donde medra un “trepa que se hace cool”. El hipster dedica más tiempo que el resto a descubrir y procesar los productos culturales de la música, el cine, el arte y la moda,  para, en un proceso de autoensamblaje, componer su look, una identidad cool y diferencial, que le convierte así en prescriptor, en consumidor influyente al que imitan los demás, en un trendsetter capaz de poner en marcha nuevas modas y acelerar el ritmo de consumo general. Así, el hipster tiene que ser entendido como engranaje esencial en este proceso moda de comprar, usar, tirar  y renovarlo todo de nuestro turboconsumo de cada día.
 
Por último, y como proptotipo de ser  neoliberal que es, el hipster se ve a sí mismo como una empresa, por lo que invierte constantemente en sí mismo para crear un look  actualizado, seductor y distintivo. El hipster es un emprendedor de su estilo de vida, amo y señor de si mismo, que experimenta y asume riesgos para estar siempre a la última. Construir la imagen cool de uno mismo  es toda una estrategia de posicionamiento social. En una época de branding personal el hipster pretende diferenciarse a partir del capital subcultural que acumula y que le permite crear un look diferente y original a partir de sus decisiones de compra. Como vemos, crear un look cool se ha convertido en un valor y constituye “el elemento diferenciador, la jerarquía social urbana contemporánea”. Permite valorizar a las personas en función de su estilo a la hora de consumir y componer su identidad visual. Nos deja saber quién es quién en función de  la capacidad para tomar las decisiones estéticas adecuadas, decisiones que constituyen, en si  mismas, un valor comparativo, y que permiten entender el estilo de vida hipster como un bien posicional. Por eso Lenore dice que el hipster es elitista, y que hay que abandonar la distinción, dejarla atrás, esa lógica a la que juega el hipster en la que pretende mirar por encima del hombro al obrero que gana más que el. Lo hipster  representa así el estatus de aquellos que, a pesar de saber mucho de selecta cultura indie, seguirán siendo pobres. Es lo que Leonore llama “elitismo degradado” y que no es más que  el estilismo de los que no han tomado consciencia de clase y no saben que conforman el precariado, aunque sea un precariado cool. Por eso, y para terminar, podríamos pensar la cultura hipster como el resultado de un proceso de ingeniería social en la que el hipster, en vez de solidarizarse con los obreros y unirse a ellos para mejorar sus vidas en torno a unos intereses comunes, prefiere distinguirse y marcar una diferencia  que les divide.
 

miércoles, 8 de octubre de 2014

Tele Juguetona

Ya se lleva un tiempo hablando de la gamificación, de cómo la dinámica de los juegos está infiltrándose en todos los ámbitos de la vida, de cómo nos gusta jugar y de cómo preferimos adentrarnos en las cosas desde una perspectiva lúdica. La gamificación perfila una actitud frente a la realidad, una nueva experiencia. Siempre se ha dicho que el juego es cosa de niños y que los adultos que pretenden seguir con el juego padecen de cierto síndrome de Peter Pan. Pero ahora surge otro paradigma en el que los adultos ya no se tienen que definir por la seriedad yaburrimiento de la vida gris, ni deben practicar en exceso el control y el ascetismo, ahora deben jugar,  dejarse llevar y jugar a la moda y divertirse en la espiral de experiencias multisensoriales que oferta la sociedad de turboconsumo, con su estilo de vida hedonista de capitalismo experiencial, donde la diversión se convierte en el aderezo imprescindible, en el envoltorio obligatorio de nuestros actos de compra. Así, el marketing comienza a hacerse juguetón, a manejar el código lúdico, que es siempre emocional, para involucrarse más con los consumidores. Haciéndonos jugar juegan con nosotros, porque dos no juegan si uno no quiere.
 
Por otro lado, el juego, es algo que nos enseña a ir cambiando, y me refiero a ir cambiando de juego. Los juegos nos permiten explorar otros contextos y adaptarnos a otras reglas. Al final, el juego puede ser una experiencia de aprendizaje, y tal vez sea  esto el futuro del aprendizaje, la educación de los "juegos serios", los juegos como estrategia para que aprendamos a cómo adaptarnos a las nuevas circunstancias, los juegos como simuladores. Nuestro mundo cada vez cambia más rápido y exige de nosotros respuestas adaptativas.  La vida laboral se fragmenta, la carrera profesional se hace discontinua, los conocimientos caducan más rápido y es necesario reciclarse. En un mundo neoliberal, las élites hacen la revolución de arriba a bajo, y ésta tiene forma de cambio frenético y constante, y las personas tienen que aprender a adquirir nuevas competencias, a no quedarse obsoletos ante el veloz ritmo tecnológico; aprender a poder desplazarse  a cualquier lugar para trabajar, a buscar nuevos amigos, nuevas relaciones sentimentales,  es la vida líquida en la que todo lo sólido se deshace en el aire. Es el neodarwinismo de la ley de la selva, en el que triunfa los que son capaces de adaptarse. Por eso el juego se convierte en parte central de la ideología liberal. El juego, la creatividad, el emprendimiento personal, esas son las actitudes para enfrentarse a un mundo complejo y cambiante, en el que las reglas del ayer son cosa del pasado, y que las reglas de hoy son las de un juego bien distinto.
 
Hoy, y tras este ejercicio de contextualización, quería hablar de cómo los videojuegos se están convirtiendo, poco a poco, en lo que puede asemejarse al futuro de la televisión. Me refiero al hecho de que cada vez más personas gustan de tragarse partidas de videojuegos, partidas ajenas, como quien ve un partido de fútbol. En internet, miles de personas se conectan para ver partidas de videojuegos y los servidores colapsan. Al fin y al cabo, ¿qué diferencia hay entre ver un partido de tenis y una partida de videojuegos? La única que yo veo es que uno es considerado un deporte.
Twitch.tv es una plataforma en la que los internautas pueden ver  cómo otros juegan a los videojuegos y que, además, permite chattear a los usuarios unos con otros. Imagina ver un partido de fútbol y poder chattear  por videoconferencia con otras personas y comentar la jugada. Amazon se ha gastado una millonada en adquirir este proyecto como si fuera el futuro de la tele.
 

jueves, 25 de septiembre de 2014

LOS PERROS Y LAS MALASHIERBAS

La última vez que hablamos de perros fue para referirnos  a cómo estaban siendo utilizados en algunos hospitales japoneses para detectar, gracias a su agudo olfato, cánceres de colon. Hoy dedicamos este post a unos perros entrenados para detectar malas hierbas en los cultivos o en los jardines, esas malas hierbas invasoras que acaban con las plantas autóctonas en algunos lugares. Es el caso de la "isatis tinctoria", de la que se extrae el índigo,  y que en lugares como Montana, ha sido catalogada como planta invasora, por lo que pretenden erradicarlas. Estos perros del os que hablo están entrenados para localizar estas malas hierbas. Así rastrean y rastrean hasta localizarlas, entonces se paran y un dispositivos GPS  marca la posición para que alguien venga y acabe con ellas.
 

OUTLAW INSTAGRAMMERS

Aquí ya hemos hablado de los urban explorers, a los que les gusta pasear por las ciudades por aquellos lugares que no están pensados para el paseo y cuyo acceso suele estar restingido.Ahora han surgido los denominados outlaw instagrammers, skywalkers o roofers que se dedican a subirse a todo tipo de elevadas construcciones para tomar selfies de vértigo. Y gracias a los smartphones y a las redes sociales las imágenes se difunden rápido, dándole ideas a muchos otros dispuestos a buscar experiencias por las alturas.
 
 
 
 

AGRIHOOD

¿Qué es un agrihood? Una contracción de las palabras inglesas para agricultura y vecindario (agricultura+neibourghood), y describe un barrio en torno a una granja.  Con lo cual tenemos un barrio más sostenible, donde la gente, colegios, instituciones sociales y comercios se nutren de  frutas y verduras y otros productos granjeados  a nivel local. También estas granjas generan un sentimiento comunitario más intenso, pues sirven como centro donde la gente se conoce e interactúa, son un  nodo social para la colaboración e intercambio entre vecinos en pro del vecindario. Bastante idílico. Tanto es así que una vez que el sueño de los huertos urbanos se hicieron realidad  toca despertarse un poco, pues los promotores inmobiliarios están viendo en este tipo de vecindarios un nuevo filón para el desarrollo urbanístico, y tal vez podríamos estar contemplando la nueva cara que van a adoptar los procesos gentrificadores.
 
 
 
 
 

SOLAR COIN: SOLAR POWER TO THE PEOPLE

Ya habíamos hablado hace tiempo de algunas monedas alternativas como el bitcoin o el brixton pound,  y de cómo es que cuando las economías colapsan aparecen todo tipo de iniciativas en esta dirección. Bien, ahora que los ecosistemas colapsan aparece una nueva moneda disputándose su nicho, la solar coin, digital y descentralizada como el bit coin, no tan compleja en cuanto a su programación, y con un valor asociado a unidades de medida fotovoltaicas, en este caso, cada solar coin sería equivalente -podría ser cambiada- por 1MW/h de energía solar. Y según la Solar Coin Fundation, cada unidad  de Solar Coin equivaldría a 1500 libras (de las de pesar) de emisiones de CO2  ahorradas, es decir, no puestas en la atmósfera. Se trata de una iniciativa que pretende que aquellos que quieran invertir en energía solar tengan un incentivo económico. Ahora están debatiendo la siguiente propuesta en esta dirección: si el código postal de la persona que ha generado electricidad solar pudiese ser encriptado en cada solar coin, entonces se podría limitar su uso a 20 millas a la redonda, lo cual supondría entender el solar coin como un subsidio a la generación de energía eléctrica solar. Habrá que darle un tiempo a ver cómo evoluciona y si surgen proyectos similares en el mundo de las renovables como eólicos coins, biomásicos coins o geotérmicos coins. También habrá que ver si el solar coin se dispara de forma astronómica en su cotización, como hiciera anteriormente el bitcoin.
 
 

jueves, 18 de septiembre de 2014

CULTURA CREATIVA

La creatividad se ha convertido en una pieza esencial de nuestras vidas, en uno de los valores centrales de la ideología actual. Tan solo con mirar la oferta editorial de libros sobre cómo ser creativos y nos hacemos una idea de cuánto se demanda hoy. En este post de hoy se trata de intentar contextualizar el papel que juega la creatividad en nuestras sociedades modernas, una creatividad, a mi gusto, mal entendida, y que dice poco de sí misma si uno la tiene que aprender en un libro, como el que sigue una serie de reglas y pautas, alejándose de la intuición y la búsqueda a ciegas que caracteriza a la verdadera creatividad. Es decir, intentamos analizar el énfasis que pone nuestra cultura en la creatividad más que hablar de la creatividad en si misma.


Explicar el auge de la creatividad y su papel central en la cultura es una tarea compleja y debe hacerse desde distintos puntos de vista. En primer lugar, y desde lo macro, tenemos que entender que la creatividad es la clave para entender una economía como la nuestra, basada en la innovación. Recordemos la “eterna tempestad de destrucción creativa” a la que se refería  Schumpeter para describir el flujo de innovación constante al que están sometidas las economías capitalistas. Y un sistema como este necesita de una ideología, de unos valores que promuevan la innovación, y estos son los valores de la creatividad, la experimentación, el inconformismo, el individualismo y la autoexpresión. Y es así como surge lo que los sociólogos denominan la “clase creativa", una clase de profesionales alejada de los valores tradicionales y paternalistas de una vieja burguesía, que se muestra inoperante para los nuevos tiempos que corren cuya demanda de innovación se acelera y acelera al creciente ritmo de lo que Lipovetsky denomina el “turboconsumo”. En suma, el sistema necesita de individuos creativos para seguir funcionando, trabajadores, líderes creativos y emprendedores capaces de revolucionarlo todo y crear nuevos paradigmas productivos que aporten más y más valor. Podemos así entender cómo la creatividad aparece como el elemento central en una sociedad del conocimiento y la innovación, la creatividad como la mercancía más valiosa. 

 

En segundo lugar, y desde una perspectiva más micro, es necesario analizar la importancia que tiene la creatividad para los individuos en su vidas. Cuatro son las ópticas desde las que abordar este propósito: la incertidumbre de la vida, la precariedad del  trabajo, la construcción de la identidad y el crecimiento personal.
La sociedad actual es una sociedad del riesgo, de la incertidumbre, una sociedad líquida donde cada uno tiene que hacerse cargo de si mismo, en un contexto cultural donde ya no hay grandes relatos, grandes verdades a las que agarrarse y con las que interpretar el mundo. La vida se hace así cada vez más compleja, más precaria en todos los sentidos, y los individuos apenas cuentan con estrategias para planificar sus vidas, de ahí, en parte, la ansiedad como epidemia. Así, es normal el auge del coaching, que surge en este tipo de contextos de inseguridad ontológica y  crisis donde la gente anda desorientada y sin saber exactamente a qué atenerse y cómo afrontar sus vidas. ¿Y qué tiene todo esto que ver con la creatividad?  La creatividad puede ser entendida como una forma de adaptación. Y lejos de ser algo irracional, podemos comprenderla como una conducta racional a la hora de enfrentarnos a escenarios inciertos. La creatividad utiliza el método de prueba y error, explora sin saber exactamente cual va a ser el resultado y no desespera por ello. Tal vez las reglas de la creatividad sean entonces las más adecuadas para afrontar escenarios inciertos.



Desde la perspectiva del trabajo, la sociedad neoliberal,  que es la del precariado y del gran paro estructural, hace de cada persona un empresario -o lo que hoy llaman emprendedor- ese ser obligado a buscarse la vida ante un panorama  laboral desolador. Y este emprendedor tiene que poner en marcha una serie de estrategias para seducir con su producto que es él mismo. Y tiene que competir con el resto y tiene que marcar la diferencia. Aquí es donde entra la creatividad como herramienta fundamental para afrontar estos lances. Así, si las cosas salen mal y el individuo fracasa en su reto laboral, siempre se podrá decir que es que no fue lo suficientemente creativo, que es lo mismo que decir que no se esforzó lo suficiente y que ,al fin y al cabo, tiene la culpa de su situación y es responsable de su fracaso.Este argumento, que culpabiliza al individuo, esconde la terrible realidad de que se hace responsable a individuos a nivel local de problemas colectivos y globales.



Desde el punto de vista de la construcción de nuestras identidades, la creatividad es fundamental. Hoy, como consumidores, creamos nuestras identidades visuales -nuestros looks- a partir de la materia prima ofrecida por la moda y la cultura pop. Identidades que pretenden seducir a los demás, identidades estratégicas construidas como relatos de nosotros mismos, en un mundo donde el individuo reivindica su derecho a ser el autor de si mismo, mundo donde todos queremos ser artistas. Y necesitamos ser cool en este proceso de creación de nuestras identidades y en este trance de autoexpresión personal; necesitamos ser creativos a la hora de este autoensamblaje que es nuestro look y nuestro estilo de vida, pues lo cool se ha convertido en el elemento diferenciador, en el nuevo estatus, en el código que determina la jerarquía social urbana contemporánea. Lo cool es el prestigio asociado a la habilidad de construir una identidad visual novedosa, avanzada, diferente, original... Así que podemos entender lo cool como proceso a través del cual la creatividad se pone al servicio de la de valorización de uno mismo, del branding personal.
 

El crecimiento personal es un concepto muy New Age, otra vez hoy tan de moda, y que promueve la transformación personal y el camino del autoconocimiento a través de distintas técnicas como la meditación, la psicoterapia, el contacto con la naturaleza, los vínculos comunitarios o la vía psicodélica. La creatividad puede ser entendida muy bien desde esta óptica, como camino  de autodescubrimieno y satisfacción personal,  o como experiencia espiritual. Muchos han visto, a lo largo de la historia,  cómo el arte puede ser un remedio contra una vida claustrofóbica de tedio y alienación laboral. Es lo que proponía William Morris, el arte la artesanía, la belleza como forma de resistencia y como actividad espiritual. Otros, como Wordsworth, proponían entender la imaginación creativa como una “luz auxiliar” capaz de dejar ver las cosas con otros ojos. Es esta una creatividad que no tiene que ver con producir cosas como hoy la entendemos, sino con la capacidad de experimentar la vida de una forma más creativa y significativa. Y aunque este tipo de creatividad no vaya asociada directamente a la producción de objetos artísticos, sí que podemos ver los resultados en las vidas tan distintas, creativas y originales que muchos optan por vivir estos días…Como este tipo que vive en una cueva o este otro que decide vivir sin impacto o este que pretende vivir sin sus posesiones. 

lunes, 8 de septiembre de 2014

Street Art Review

Aquí va una selección de algunos de los últimos estilos de arte callejero que se dejan ver paseando por las calles.
String Graffitti:
Shadow Street art de la mano de Issac Cordal
Isaac Cordal sculpture6

Posters de gente real que aparece en google street view colocados en el mismo lugar, proyecto realizado por Paolo Cirio:
Paolo Cirio street art9
 Pintura en el suelo, mucha pintura, a ver que sale art:

El mundo graffitero de papel de Mademosiselle  Maurice:

"Hansky, the puntastic street fartist", o el grafitero pedorro graciosete que parodia a Bansky:

Glitch style graffitti (glitch es un término procedente de la informática utilizado para denominar ciertos errores generados por archivos dañados o mal codificados que producen imágenes imprevistas pero estéticamente interesantes). Así lo interpreta Krzysztof Syruc
Krzysztof Syruc Street art6
Krzysztof Syruc Street art5 
Papel de pared  serigrafiado a la manera de Dominique Petrin:
Dominique Petrin installation4
El trabajo artístico de Ian Strange:

Y el mundo de un arte callejero que sabe poner ojitos:

domingo, 7 de septiembre de 2014

MUNDO SETA


El movimiento micológico radical es uno de los movimientos que más interés me ha suscitado en los últimos tiempos. Resulta que, al igual que las setas y los hongos, han surgido, en silencio, en la sombra, un montón de iniciativas relacionadas con el mundo seta y el post de hoy va dedicado a una de ellas. Peter McCoy y Maya Elson son los fundadores de el proyecto de "micología radical" que empezó hace ya un tiempo, allá por el 2006, y que gira en torno a la relación entre la micología, la organización y la justicia social y el cuidado  del medio ambiente. Se trata  de una organización  que pretende expandir la cultura micológica y divulgar las propiedades medicinales de las setas así como la capacidad de las mismas de restaurar el medioambiente contaminado, ya que, al parecer, las setas son capaces de funcionar como filtros naturales. También pueden ser utilizadas para luchar contra la desertificación y mejorar o mantener la calidad del suelo. Las setas y los hongos son los responsables de un 90% de todo los procesos de descomposición en el planeta creando así un rico suelo en nutrientes. Pero también han desarrollado un complejo sistema digestivo cuyas enzimas son capaces  de degradar, no solo materia orgánica, sino también un montón de productos tóxicos industriales. Por otro lado, y esto nos permite entender  qué tiene que ver la micología con temáticas como la organización social, la estructura micélica de los hongos permite a los nutrientes circular entre las plantas del bosque, ayudando a mantener los ecosistemas en equilibrio, en todo un ejemplo de relación simbiótica que se convierte en la metáfora perfecta para que los humanos aprendamos de cómo la cooperación es el camino para mejorar y hacer sostenibles nuestros sistemas sociales.
En suma, la micología radical aparece como iniciativa con un gran potencialidad como punto nodal a partir del cual promover el cambio social. Así, la micología radical pretende ser un lugar de encuentro donde fusionar sinergias procedentes de distintas ópticas. Así encontramos gente  interesada en las setas y los hongos como una fuente de alimento, o gente que ve las setas y hongos como medicinas para mejorar el sistema inmunológico  o para luchar contra el cáncer, o aquellos que utilizan  las setas y hongos como organismos para desintoxicar el agua y la tierra, como bioremedios, o esos permacultores que utilizan las setas y hongos como elementos para hacer más fértil el suelo y reducir el uso de fertilizantes artificiales, o aquellos que piensan las setas y hongos como metáfora de cooperación y equilibrio social, o esos artistas que utilizan las setas y hongos como elementos para el "mushroom guerrilla art", o aquellos que entienden las setas como la mejor de las psicodelias asociadas al conocimiento vernáculo y espiritual, o a los que investigan las setas y hongos como tintes textiles, o a los que utilizan las setas y hongos como indicadores de la calidad del aire, o a los culinarios que se deleitan con el uso de hongos como fermentadores de comidas como el miso de la sopa japonesa o el queso de roquefort, o aquellos que ven en las setas y hongos herramientas para el  biohacking. En suma, setas y hongos para estilos de vida fungigeeks o fungifreaks.

 

jueves, 7 de agosto de 2014

Esotouric

Esotouric ofrece  poco corrientes rutas turísticas en autobús por la ciudad de Los Angeles. Así, los turistas pueden adentrarse en barriadas poco recomendadas en las guías turísticas al uso pero con un buen storytelling. Los tours giran en torno a temas provocadores y complejos donde el crimen y la historia social se mezclan con el rock and roll, la arquitectura, la literatura, el cine, el arte y los estudios urbanos. El autobús va equipado para proyectar diapositivas vintage y además hace paradas singulares: se para, por ejemplo, a comer donuts en el parking al lado de la licorería que Bukowski solía visitar, o se para a tomar un tipo de helado inspirado en la obra de Raymond Chandler, y así. Todo de la mano de divertidos e inteligentes guías que ofrecen así una inmersión urbana bien distinta para residentes o turistas que buscan sensaciones diferentes.

PADRES SUPERPADRES

Los estilos de vida familiares tienden a adaptarse a las nuevas condiciones  sociales y culturales. En los años 50 Talcott Parsons acuño el término "familia aislada" para referirse a cómo las nuevas familias, entendidas como unidades productivas y funcionales al sistema económico, tendían a desligarse de la tradicional familia extensa. Así surgieron familias con mayor movilidad geográfica, capaces de desplazarse allí donde estuviera el trabajo, familias que delegaban labores tradicionales de asistencia, cuidado, educación, vigilancia, moralidad  o empleo en otras instituciones sociales más amplias como hospitales, escuelas, policía, fábricas e iglesias. Lo interesante del argumento de Parsons es que relacionaba la forma que adoptaba la unidad familiar con los requerimientos del sistema económico. Así vimos también cómo la mujeres se fueron integrando poco a poco a la vida laboral y las transformaciones que esto generó en el seno de la vida familiar. 
Hoy en día el sistema económico ha evolucionado en distintas direcciones y así lo ha hecho la familia. El mundo laboral es cada vez más precario y la vida cultural está marcada por una tendencia al hiperconsumo. Estos dos factores determinan, en parte, el comportamiento familiar. Así, hoy vemos cómo las personas conforman familias más reducidas y cada vez lo hacen más tarde. Y así surgen fenómenos como el de la madre tardía o como el del niño dictador, niño único y mimado, centro de la atención de padres y abuelos. En este contexto surgen los "hiperpadres", también conocidos como "padres helicóptero", porque están siempre encima, vigilando, obsesionados con el éxito de sus hijos y su preparación académica para afrontar un mundo cada vez más competitivo, o esas otras "madres orgánicas", siempre preocupadas por la saludable dieta de sus hijos en un mundo lleno de tentaciones culinarias industriales. En este mapa de tendencias se observan de una forma muy visual y divertida muchos de los cambios que afectan a la vida en familia hoy (merece la pena pinchar en el link y descargarlo para poder ampliarlo y observarlo con detenimiento) También aparecen conceptos tan interesantes como el del  "niño consumidor" o el del  "niño celebrity" o, peor aún, el del "niño accesorio", el niño entendido como símbolo de estatus, un "niño de élite" o el "niño proyecto" de unos padres que lo han concebido como tal.
Pero de lo que quiero hablar aquí hoy es de los "superpadres", esos nuevos padres que dedican más tiempo al cuidado de los niños que sus propias madres. Esos padres que empiezan a dejarse notar en los parques con columpios. Padres que encuentran felicidad y satisfacción al descubrir un nuevo rol del cual la cultura les tenía alejados. Padres cuya pareja suele ser una mujer "alpha", es decir, una mujer que gana más dinero que ellos. Padres que, tal vez si o tal vez no, serán capaces de encontrar un equilibrio entre el rol parental y su vida profesional. Padres que van a dejar una impronta en aquellos a los que educan, pues los padres no educan igual que las madres. Los padres son distintos aunque haya que generalizar. No les gusta hacer el ridículo ni pedir direcciones. Son más de Marte que de Venus. Tampoco les gusta mostrar debilidades o no parecer unos expertos, ni vagar por el centro comercial. No les gusta el exceso de ornamento. No entienden el lenguaje de los bebés, no toleran un exceso de información ni son capaces de hacer muchas cosas a la vez. Sin embargo les encantan los datos, el análisis, los resultados y leer manuales de cualquier cosa compleja. Son padres a los que les va la acción, la movilidad y los gadgets tecnológicos. Padres a los que les gusta sentirse cool, fardar y ser tratados  con respeto. Padres a los que les gusta estar en control, las herramientas y sentirse independientes. Por eso hoy quiero recomendar este blog de un padre joven que le dedica mucho tiempo a sus hijos y que comparte trucos y consejos con el resto de superpadres.
The Kid at his 6th birthday. Cheeks gone. Long legs sprouted.

jueves, 31 de julio de 2014

ZEEGA

Zeega es un divertido lugar dedicado al corta y pega, al remix, a la cultura mashable. De una forma muy sencilla te permite realizar tus pequeñas creaciones a partir del contenido visual y sonoro disponible en plataformas como flickr, tumblr, soundcloud o giphy, y compartirlas en la red.
 

CITAS MÁS QUE A CIEGAS

Según las encuestas el amor es lo más importante en nuestras vidas aunque últimamente no tengamos mucho tiempo para dedicárselo o no hayamos vuelto demasiado exigentes. Gracias a las nuevas tecnologías encontrar pareja es más fácil hoy. De hecho, uno de los grandes negocios es el de unir personas, el negocio celestino. La cosa es que normalmente uno no puede fiarse de las fotos que la gente adjunta en su perfil. O peor, la gente juzga directamente a los demás por la foto, sin dedicarle demasiado tiempo al resto de información sobre la persona. Para intentar mitigar esta propensión a juzgar a partir de la imagen aparece esta simpática propuesta de citas aceleradas pero con un twist, que no es más que una bolsa en la cabeza. De lo que se trata es de obligar a los participantes a averiguar aspectos de la personalidad de su posible pareja, pues al final la personalidad es lo que importa en una relación, que no es más que un proceso de compatibilidad psicológica a largo plazo.
 

THE COMPOSITES

The composites es un proyecto gráfico divertido que gira en torno a las técnicas y procedimientos en la elaboración de retratos robots. De lo que se trata es de representar las caras de personajes literarios famosos en función de las propias descripciones contenidas en los libros. Así se obtienen retratos sugerentes de personajes como Sherlock Holmes, Mr. Ripley o las caras de doctor Jekyll o el señor  Hyde.
Sherlock Holmes, A Study in Scarlet, Sir Arthur Conan Doyle
His very person and appearance were such as to strike the attention of the most casual observer. In height he was rather over six feet, and so excessively lean that he seemed to be considerably taller. His eyes were sharp and piercing, save during those intervals of torpor to which I have alluded; and his thin, hawk-like nose gave his whole expression an air of alertness and decision. His chin, too, had the prominence and squareness which mark the man of determination.
Patricia Highsmith was born on January 19th, 1921. Above is a repost of the composite for Tom Ripley, from her novel The Talented Mr. Ripley.
[Ripley] combed his light-brown hair neatly in front of the mirror, and set off for Radio City. He had always thought he had the world’s dullest face, a thoroughly forgettable face with a look of docility that he could not understand, and a look also of vague fright that he had never been able to erase. A real conformist’s face, he thought…Really it was only his darker hair that was very different from Dickie.
Otherwise, his nose—or at least its general form—his narrow jaw, his eyebrows if he held them right.  He wasn’t really worried. Tom had at first amused himself with an eyebrow pencil—Dickie’s eyebrows were longer and turned up a little at the outer edges—and with a touch of putty at the end of his nose to make it longer and more pointed, but he abandoned these as too likely to be noticed. The main thing about impersonation, Tom thought, was to maintain the mood and temperament of the person one was impersonating, and to assume the facial expressions that went with them. The rest fell into place…He might play up Tom a little more, he thought.
He could stoop a little more, he could be shyer than ever, he could even wear horn-rimmed glasses and hold his mouth in an even sadder, droopier manner to contrast with Dickie’s tenseness. 
 

lunes, 28 de julio de 2014

PODEMOS COOL

Cuando Obama ganó las elecciones dedicamos en este blog un espacio a analizar cómo se gestó aquella victoria en un post titulado Obama Cool. Ya sabemos todos del éxito sin precedentes de Podemos. Hoy me gustaría analizarlo desde el punto de vista del coolhunting, esa disciplina a la que se dedican los cazatendencias y que gira en torno a la innovación y a los cambios culturales, y que, tal vez, pueda aportar algo más de luz sobre la comprensión de esta sorpresa electoral.
Empezaremos a partir de algunas de las distintas definiciones de lo "cool" aplicadas tanto a Podemos como a su cabeza más visible, Pablo Iglesias.
Existe una definición del concepto "cool" que lo identifica con una actitud de desafío frente a la autoridad, actitud, que, por otro lado, es fría, relajada. Sin duda, la figura de Pablo Iglesias se ajusta a este criterio, un ser político-mediático capaz de llevar la contraria a todos los dinosaurios pro-sistema de la cultura dominante y ponerlos, con audacia, en serios problemas dialécticos, de una forma educada y sin perder los papeles en ningún momento. Un Pablo Iglesias comprometido con sus valores y con lo que hace, en plena cruzada inconformista y navegando a contracorriente, disputando seriamente el discurso hegemónico y tratando de tú a tú al poder. Un Pablo  Iglesias que así se hace "cool".
Alex Wipperfürth, en su libro "Brand Hijack" argumenta que las marcas, organizaciones o personas  "cool"  son visionarias, más observadores e intuitivas que el resto, capaces de ver más allá donde la mayoría no alcanza. Gramsci consideraba que el talento de un político había que medirlo en la capacidad que tiene para predecir. Podemos, como partido político, fue capaz de augurar la posibilidad de convertirse en un partido relevante aún cuando nadie daba un duro por ellos. Y, siguiendo con los argumentos de Wippefürth, son "cool" las marcas, organizaciones o personas  que no tienen reparos a la hora de romper las normas y los conceptos establecidos y que aportan una visión y una óptica distinta que les permiten liderar procesos de innovación. Así son "cool" aquellos que hacen que veamos con otros ojos las cosas o aquellos capaces de romper tabúes y de redefinir categorías. Obviamente Podemos puede ser descrito en estos términos. Así, por poner algún ejemplo, Podemos, por un lado, rompe con la venerada e intocable cultura de la transición, cosa que hasta hace nada era tabú, y por otro lado, nos permite ver a los políticos desde una nueva categoría, la de "casta", que ya ha sido interiorizada por el sentido común general. Podemos también redefine categorías cuando redefine el término populismo permitiéndonos contemplarlo con otros ojos, con los ojos de aquel que entiende el populismo como lo que pasa cuando el pueblo vota, el populismo como  proceso que genera pasiones, proceso de confrontación  de las mayorías contra las minorías y sus secuaces, así, populista era Gandi  en su reivindicación nacionalista contra los invasores ingleses, o populista es  el socialismo que enfrenta a obreros contra sus explotadores.
Pero si cogemos, esta vez, la definición  más elaborada que Peter Gloor desarrolla en su libro Coolfarming, entendemos que las cosas son "cool" cuando:
a) son nuevas y frescas, y aportan un extra de diseño e innovación
b) cuando te permiten formar parte de una comunidad y favorecen el contacto entre  personas que comparten cosas y el sentimiento de que se está participando de algo nuevo y relevante
c) cuando son divertidas y permiten la experimentación
d) cuando aportan sentido a nuestras vidas y hacen a las personas sentirse bien y felices, aquello que hace mejor el mundo.
De alguna manera, Podemos, como partido político, se ajusta bastante bien a estos cuatro criterios  genéricos.
En primer lugar, como partido político, Podemos es realmente algo nuevo y refrescante para el casposo ecosistema político al que nos tenían acostumbrados. Su diseño es innovador en cuanto que han realizado primarias abiertas y han utilizado procesos asamblearios para la creación de su programa electoral. También es innovador el hecho de que sus fuentes de financiación no provengan de entidades bancarias o sobres procedentes de las manos de oscuros empresarios, tan innovador como el impactante sueldo menguante de sus europarlamentatrios.
En segundo lugar, Podemos, con su sistema asambleario –los círculos- ha permitido a muchos formar parte de algo nuevo y relevante, participar en un ilusionante proceso de renovación política.
En tercer lugar, Podemos es divertido y experimental. Divertido porque pocas cosas son más divertidas, por lo menos para la gente de izquierdas, que ver a Pablo Iglesias dando, día tras día, un repaso, teóricamente bien fundado, a  personajes  del calibre de Jiménez Los Santos, Marhuenda o Esperanza Aguirre. Y experimental porque realmente están intentando un montón de cosas nuevas, desde la utilización de nuevas tecnologías para la toma de decisiones participativa, a la apropiación y disputa de términos tradicionalmente de derechas, como el de patriotismo (en plan pagar impuestos y no evadirlos es de patriotas). Este experimentalismo a mi me recuerda, desde otro punto de vista, a ese célebre mantra zapatista de “preguntando caminamos”. Podemos surge de un descontento general, de la percepción de muchas personas de que el sistema no funciona. Ahora bien, una cosa es la percepción de que nada funciona y otra bien distinta es tener respuestas y soluciones para todo. En este caso, lo que sabemos es que no hay  una alternativa bien formulada y que sólo nos queda interrogar a la realidad. Podemos representa la capacidad que tenemos de interrogar a la realidad e intentar dar respuesta, de buscar soluciones a los problemas que tenemos. Alex Wippefürth pensaba que las organizaciones "cool" son aquellas que  se atreven a ser imperfectas y aceptan sus propias limitaciones.
Por último, y en cuarto lugar, Podemos es "cool"  porque ha hecho sentirse muy bien a muchas personas que ven, en esta nueva iniciativa política, una esperanzadora posibilidad de cambio y una excusa para poder seguir creyendo en una democracia en la cual cada vez más gente se queda fuera de una vida digna. En el discurso que Pablo Iglesias dio el día de las elecciones Europeas, una vez conocidos los resultados, lo interesante no eran tanto sus palabras, que lo eran, sino las  lágrimas de los muchos allí presentes.
Por otro lado, y siguiendo con los postulados del coolhunting para analizar el ascenso de esta nueva fuerza política, Peter Gloor define el coolhunting como la disciplina encargada de encontrar tendencias innovadoras que surgen siempre en el seno de COINS (Colaborative Innovation Networks). Nos encontramos ante una visón del coolhunting que entiende que las tendencias "cool" son creadas por grupos de personas reducidos que, organizadas de una forma bastante horizontal y motivadas intrínsecamente, son las responsables de la creación de la innovación. Lo de intrínsecamente motivadas se refiere a que estas personas no están motivadas tanto por el dinero como por la pasión por desarrollar algo en lo que verdaderamente creen. Para Gloor, el objeto de estudio del coolhunting son estos grupos y sus dinámicas. De esta manera entiende que las tendencias "cool" y la innovación solo pueden ser creadas por la creatividad cooperadora de las COINs, donde las personas se coordinan, colaboran y comparten conocimiento colectivamente para sacar adelante los proyectos y las ideas en las que creen y participan. Una COIN es, así, un espacio de interacción grupal donde se crean cosas nuevas, donde, de la inteligencia colectiva, surge la innovación, lo cool, que tal vez pueda convertirse en una nueva tendencia. Una COIN,  eso es realmente Podemos. Podemos Cool.
 
 
Pero no todo lo nuevo se hace "cool", por eso se hace necesaria, en este espacio, una reflexión sobre lo innovador y su proceso de difusión y aceptación.
    En primer lugar, lo nuevo necesita suponer una ventaja comparativa con respecto a lo anterior; también ser compatible con las ideas vigentes de la gente que lo adopta; y tener cierto grado de visibilidad. Podemos, en este caso, acarrea ciertas ventajas. Su propuesta es de izquierdas, sus integrantes no provienen de la política profesionalizada, y ninguno está estigmatizado por casos previos de corrupción. Esto les permite diferenciarse notablemente del últimamente conservador PSOE. La diferencia esencial con IU es que Podemos es capaz de atraer votos de centro. En cuanto a la compatibilidad con las ideas vigentes de la gente sólo hay que pensar en que, realmente, Podemos no hace más que concretar políticamente muchas de las ideas procedentes del 15M. Y el tema de la visibilidad es tal vez el más interesante. Pablo Iglesias está recibiendo gran cobertura mediática con su discurso antisistema simplemente porque genera audiencia (aunque existen ciertas teorías conspirativas al respecto y ahora no es el tema).
    En segundo lugar, lo nuevo, necesita ser aceptado por una “masa crítica”, una cantidad suficiente de personas que ya hayan aceptado la innovación  y que sean capaces de influir más y más sobre los que todavía no lo han hecho. Eso ha sucedido ya, y más de un millón de votos en las elecciones europeas lo atestiguan. Una vez superado este umbral donde lo que es minoritario empieza a contagiarse es cuando los poderes fácticos se asustan, y comienzan los virulentos ataques  de los “political hitmen” para acabar con la reputación del partido y sus integrantes. Ya lo hemos visto. Que si Venezuela, que si Eta, que si Irán, que si izquierdistas radicales populistas y patatín patatán.
    En tercer lugar, lo nuevo puede satisfacer una necesidad insatisfecha o empoderar a la gente. En este caso, Podemos surge como el instrumento político al servicio de las mayorías sociales, de esas mayorías frente a la casta y los poderes financieros, como instrumento político para la regeneración de la democracia y la lucha por la igualdad. Si algo necesitaba la gente era tomar conciencia de la importancia de involucrarse en política, porque, como dice Pablo Iglesias, si tú no haces política, otros la hacen por ti.Y no hay mayor empoderamiento que esta toma de conciencia. 
    En cuarto lugar, lo nuevo tiene que significar algo relevante para esas personas que lo adoptan. Josh Levine define lo cool como aquello que hace avanzar la cultura. Podemos, de alguna manera, esta haciendo avanzar la cultura democrática. Su entrada en escena ha sido un revulsivo, por ejemplo, para el PSOE, que ahora habla de listas abiertas, de prohibir las puertas giratorias, de hacer pública la lista de bienes de sus integrantes y de salir de su letargo neoliberal y austericida. En IU, por fin, han dado alas al hasta ahora bastante maniatado y joven Alberto Garzón. Josh Levine, como hemos dicho, define lo cool como una especie de progreso cultural. Participar en este avance es toda una experiencia en si misma, y la persona que lo hace se siente propietario y protagonista de esa evolución cultural, acuérdate del "yes we can". Esto nos permite entender el proceso a través del cual la novedad se dota de sentido, y a lo "cool", en este caso el partido político Podemos, como organización capaz de acarrear significación cultural.

martes, 22 de julio de 2014

Dos lugares en la internet-esfera.

No sabía quién era King Zog hasta que visité su web de la cual decían maravillas. Explosiva, interactiva, visual, divertida.. Es para echarle un ojo
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Y cool dogs es otro lugar divertido que hace honor a su título y que reúne  gran cantidad de memes perrunos. Para amantes chorra de perrerías chorra. No tiene desperdicio.