miércoles, 11 de mayo de 2011

classy

Classy es un libro más sobre modales y etiqueta tan frecuentes últimamente. Sabemos que vivimos una época en que las tradiciones, sus valores, sus modales y protocolos se están viendo erosionados y que la gente anda un tanto perdida leyendo muchos libros de autoayuda y contratando coachers. Se habla de una epidemia de mala educación, del nuevo maleducado como prototipo general de ciudadano incapaz de pensar más allá de si mismo y de su órbita más cercnaa y capaz de ignorar al resto del mundo. Cuando alguien dice que un niño está muy bien educado lo que se entiende es que eso no es lo normal hoy precisamente, por eso tiene sentido el comentario.
 La buena educación es la nostalgia del sueño conservador que piensa que otros tiempos fueron mejores, el ancla a la que agarrarse de los que no confían en su propia imaginación  -recordemos a Picasso cuando decía que el buen gusto (producto de la buena educación) era el enemigo de la creatividad...
 Pero de alguna manera los buenos modales permitían una vida social fluida, cívica. Las normas son códigos que si son compartidos facilitan la interacción, pero si no hay consenso sobre las mismas o si no se comparten los códigos es cuando surgen las tensiones.  Las normas dejan claro y delimitan lo que se puede hacer, decir, pensar, y están al servicio del statu quo y no se llevan bien con el cambio social. Muchas normas del pasado eran intolerantes, injustas etc.. pero constituían un marco de referencia para la acción más simplificado donde las cosas eran blancas o negras, sin gama de grises intermedios, los niños vestían de azul y las niñas de rosa etc..  Pero estos marcos de referencia no son hoy tan sólidos, aparecen más bien fragmentados y sujetos a interpretaciones subjetivas; todo es ambiguo, ambivalente y lo que sirve hoy tal vez no funcione mañana, y es en esas circustancias de incertidumbre cuando surge la ansiedad. En este sentido los verdaderos cimientos de nuestra civilización son los ansiolíticos. Hoy las normas han sido cuestionadas y están sujetas a revisión y actualización continua, ese es el sueño de Nietzsche que profetizó la muerte de todos los valores -leáse normas- lo que pasa es que todavía no somos superhombres y por eso pagamos las consecuencias. Son las cosas de la vida líquida de Bauman, las circustancias sociales en las que se corroe el caracter como diría Sennet, la sociedad en la que es difícil crear marcos de seguridad ontológica  como diría Giddens, y esto genera stress. Cuando no hay un consenso sobre cómo educar a los hijos es cuando aparece la supernanny o los ideólogos del retorno a las normas de antes o el farmaceútico con el orfidal. En el caso de la educación familiar vemos cómo los padres tienen que elegir entre aplicar la pedagogía disciplinaria que ellos mismos recibieron o entre ser ellos los que deban tomar las decisiones, ser libres, investigar e inventar una nueva educación, y eso da miedo, como diría E Fromm, y sobre todo si tus propios hijos empiezan a casi devorarte como se ve el la tele.
Classy es un libro sobre modales y etiqueta para una lady moderna, alejada de la depravadas celebrities con adicciones varias y sueltas de cascos. Es un libro conservador- y esa es la tendencia editorial últimamente- que propone el refinamiento de los modales como símbolo de estatus y que recoge una estética clasista para mujeres modernas que quieran chaparse a la antigua, para saber cómo presentarse y comportarse en sociedad,  qué vestir, qué decir, cómo decirlo, cuándo callarse, cómo ser una buena anfitriona, cómo ser un buen invitado, cómo comportarse en la cama etc..En suma, un libro que propone toda una manera de ser para aquellos que no quieran perder el tiempo pensando y decidiendo por ellos mismos lo que quieren ser.